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V (54 años)
Alicante/Alacant, España. Último login: hace 4 días
Críticas de V
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Una reflexión sobre la reflexividad
Rating: 8
24.06.2008Actúa localmente y piensa globalmente. En la era industrial la clase determinaba la conciencia; en la época global, (postindustrial), la conciencia determina la clase. Son estos "grosso modo" epigramas conspicuos que la sociología cultural de Beck ha consagrado definitivamente. Beck no se considera un postmoderno, y, en general, creo que no lo es. Su optimismo militante no se lo permite. Por eso llama a su objeto de estudio "segunda modernidad" y no sociedad postmoderna, afortunadamente ya en declive. También la llama "sociedad reflexiva" con un campo se estudio muy isomorfo con lo que su admirado sociólogo de la ambiguedad Bauman llama "modernidad líquida". Se trata en epítome lapidaria de reflexionar sobre la sociedad misma y sus indeseables e inmanejables "reflejos". Su tesis principal: La racionalidad ilustrada legitimadora de las bondades ilimitadas de la ciencia y de la tecnología está periclitada. La ingeniería social es imposible porque el consejo del experto es contradictorio: Así el ingeniero defenderá las bondades de la energía nuclear despreciendo sus potenciales riesgos, en tanto que el actuario, experto en seguros, se negará a proporcionar su eventual cobertura. Porque, en efecto, los riesgos potenciales de alguno de los sectores tecnológicos mas definitorios de los tiempos actuales son intrínsecamente inevaluables. Y aunque se actúe localmente, los efectos deletéreos se expanden en un espacio transnacional y en un tiempo transgeneracional. El campo de la tecnología no puede dejarse en manos del experto ni del estado-nación. Los movimientos alternativos: antiglobalización, ecológicos, contrarios a la energía nuclear,..., han puesto de manifiesto un izeberg político cuyo témpano revolucionario intenta desvelar Beck con su lúcida inmersión. La caída en desgracia de la idea de progreso no conduce, necesariamente, al nihilismo, ni mucho menos al final de la historia. Una aurora y un renacer de la política más allá ( y (o) más acá) de los partidos, de los sindicatos, del estado-nación, se adivina en el horizonte. Su nombre: "cosmopolitismo". Aunque sólo fuese por su potencial para reiventar lo social y conjurar o reconducir a sus límites "naturales" lo comunitario la sugerente y seductora tesis de Beck merece ser escuchada.
La prosa de Beck no es fácil, ni tan brillante como la de Bauman o la de Richart Sennett. Sus frases son cortas y limpias, pero la estructura lógica que las sustenta no se presenta como evidente en una lectura rápida. El "ahhhh, ya", sólo deviene, con frecuencia, después de una reflexión enemiga de la molicie. Quizá porque su pensamiento tampoco lo es. Debemos acostumbrarnos a navegar entre la ambiguedad. La época de las certezas escatológicas está definitivamente enterrada. Ni siquiera el dios pagano de la razón instrumental nos puede salvar. Debemos aprender a elegir asumiento los riesgos que toda elección entraña. Se impone reinventar la ciudadanía.
Libro recomendable, pues, aunque sólo sea por su fuerza teórica para aportar armazón conceptual e impulso político a los movimientos ecológicos. Sus derivaciones en el campo de la ontología y de la epistemólogía me parecen, sin embargo, tan innecesarias como poco convincentes. Su antirrealismo feroz es, según mi entender, incompatible con las tesis que defiende y, hasta cierto punto, legitimador de ciertos postulados postmodernos que abiertamente dice que combate. La reflexividad, esa medicina para la sociedad actual que él propone tendría, probablemente, efectos igualmente terapéuticos para sus propios y poco consistentes postulados últimos.
La prosa de Beck no es fácil, ni tan brillante como la de Bauman o la de Richart Sennett. Sus frases son cortas y limpias, pero la estructura lógica que las sustenta no se presenta como evidente en una lectura rápida. El "ahhhh, ya", sólo deviene, con frecuencia, después de una reflexión enemiga de la molicie. Quizá porque su pensamiento tampoco lo es. Debemos acostumbrarnos a navegar entre la ambiguedad. La época de las certezas escatológicas está definitivamente enterrada. Ni siquiera el dios pagano de la razón instrumental nos puede salvar. Debemos aprender a elegir asumiento los riesgos que toda elección entraña. Se impone reinventar la ciudadanía.
Libro recomendable, pues, aunque sólo sea por su fuerza teórica para aportar armazón conceptual e impulso político a los movimientos ecológicos. Sus derivaciones en el campo de la ontología y de la epistemólogía me parecen, sin embargo, tan innecesarias como poco convincentes. Su antirrealismo feroz es, según mi entender, incompatible con las tesis que defiende y, hasta cierto punto, legitimador de ciertos postulados postmodernos que abiertamente dice que combate. La reflexividad, esa medicina para la sociedad actual que él propone tendría, probablemente, efectos igualmente terapéuticos para sus propios y poco consistentes postulados últimos.
Primero fue el reloj, luego el tiempo
Rating: 10
06.02.2008Todos los que hemos ascendido alguna vez por una montaña lo sabemos: nunca conseguiremos abarcarla en su totalidad con la mirada. A veces, sufrimos el espejismo de que lo hemos conseguido, al menos parcialmente, como cuando pensamos que hemos alcanzado su cima y, al seguir ascendiendo por uno de sus collados, descubrimos que no es así. Y, aunque la intuición es menos vívida, tampoco el terreno recorrido queda enteramente a la vista. El lugar desde el que contemplamos las cosas condiciona nuestro modo de conocerlas. Claro que algunas empresas son mas arduas que otras. Reflexionar sobre la historia del concepto de “tiempo”, después de su incontestable reificación, implica asumir esas limitaciones de un modo radical. Hemos ascendido tan alto en su estilización, con la ayuda de “scherpas” tan expertos como Newton, Kant, Einstein o Heidegger, que pretender divisar la “base” desde la que iniciamos el ascenso es vana ilusión. Salvo que hagamos trampa y seamos capaces de descubrir un “agujero negro” por el que desandar lo andado sin movernos del sitio. Es lo que hace Ernst Jünger con este libro tan peculiar. Partiendo del estudio de los relojes a través de la historia, emerge una sorprendente genealogía del tiempo en la que se ha prescindido de su previa, e imposible, deconstrucción. Su aproximación al tema es tan exhaustiva como fascinante.. Relojes de sol, de agua, de fuego, de flores, de arena, claro, y, también relojes mecánicos, van apareciendo a lo largo del libro suscitando inquietantes y muy sugerentes indagaciones. Así, expresiones como, que el tiempo fluye o que se desliza entre las manos o la rueda del tiempo, cobran, a la luz de estas investigaciones, un asombroso y renovado valor antropológico. El tiempo lineal, representado por el reloj de arena, y el tiempo cíclico, que emerge con los complejos engranajes que configuran los primeros relojes mecánicos, deben entenderse en origen en un sentido absolutamente literal.
Ernst Jünger es un novelista muy particular, con una biografía igualmente singular. Su larga vida, mas de cien años, alcanza, casi con exactitud, todo el siglo veinte. Voluntario en la primera guerra mundial, oficial alemán en la segunda, expulsado, finalmente, del ejército por sus críticas del nazismo, consumidor de derivados del opio y de otras drogas, pacifista y enemigo de la tecnificación de la vida, visionario sagaz. Este libro no es, evidentemente, una novela, pero se lee con el mismo placer con el que se leería si lo fuese. Te atrapa desde el principio y no te suelta hasta el final. Libro complejo escrito de forma sencilla, es decir, libro genial. El que lo lea no exigirá que le devuelvan el dinero.
Lo mejor:
La enciclopédica erudición necesaria para escribir un libro como estos permanece invisible a los ojos del lector. Algo sólo al alcance de los que verdaderamente saben de lo que hablan.
Frases favoritas:
Existe un recelo muy extendido a tener relojes que "acaso lo sienten todas las personas en aquellas zonas en que han continuado siendo niños o artistas, o dicho con dos palabras: en sus zonas salvajes. El reloj no forma parte del bosque. Tampoco forma parte del mundo de los amantes ni del mundo de los juegos, ni de la música. Las horas que el espíritu pasa en su ocio o entregado a una obra creadora, esas horas el reloj no las mide".
Ernst Jünger es un novelista muy particular, con una biografía igualmente singular. Su larga vida, mas de cien años, alcanza, casi con exactitud, todo el siglo veinte. Voluntario en la primera guerra mundial, oficial alemán en la segunda, expulsado, finalmente, del ejército por sus críticas del nazismo, consumidor de derivados del opio y de otras drogas, pacifista y enemigo de la tecnificación de la vida, visionario sagaz. Este libro no es, evidentemente, una novela, pero se lee con el mismo placer con el que se leería si lo fuese. Te atrapa desde el principio y no te suelta hasta el final. Libro complejo escrito de forma sencilla, es decir, libro genial. El que lo lea no exigirá que le devuelvan el dinero.
Lo mejor:
La enciclopédica erudición necesaria para escribir un libro como estos permanece invisible a los ojos del lector. Algo sólo al alcance de los que verdaderamente saben de lo que hablan.
Frases favoritas:
Existe un recelo muy extendido a tener relojes que "acaso lo sienten todas las personas en aquellas zonas en que han continuado siendo niños o artistas, o dicho con dos palabras: en sus zonas salvajes. El reloj no forma parte del bosque. Tampoco forma parte del mundo de los amantes ni del mundo de los juegos, ni de la música. Las horas que el espíritu pasa en su ocio o entregado a una obra creadora, esas horas el reloj no las mide".
14.01.2008Recomendar hoy la lectura de “la Muerte de Virgilio” es igual de oportuno como aconsejar el uso de la bicicleta para viajar. Y probablemente igual de ineficaz. Es sabido que habitamos en la época de lo prescindible, de lo efímero y perecedero. Este libro no lo es. Todos los aprendices de escritor que estudian en cursos acelerados de cinco semanas, llegados en su mayoría, ¡¡cómo no!!, del continente americano, el empleo más eficaz de las técnicas narrativas, saben que, entre los ingredientes imprescindibles de una novela de éxito, no debe faltar acción, intriga, suspense, y si ello es posible: pasión, sexo, violencia. La fundamental novela de Hermann Broch carece de todo eso. Porque Broch pertenece a los escritores de raza, a aquellos que no les preocupa, ni ocupa, el éxito editorial y que se limitan a escribir cuando tienen algo que decir. De ahí que la estructura narrativa de su novela esté al servicio de lo que quiere comunicar y no al revés. El insigne escritor austriaco la perfiló durante las cinco semanas que estuvo detenido por la Gestapo en Alt-Ausse, aunque sólo la terminaría ya en el exilio, en Estado Unidos. En ella se recrean los últimos momentos de vida de Virgilio, el autor del famoso poema épico, La Eneida, que narra la fundación de Roma y glosa su grandeza. El poema quedó inacabado por la súbita muerte de su autor y publicada póstumamente por sus amigos Rufo y Tuca que, según se cuenta, no tuvieron en cuenta los deseos de éste y no destruyeron todos sus manuscritos inconclusos.
La novela arranca cuando Virgilio está llegando a Italia, ya moribundo, en una de las naves del Cesar. Está dividida en cuatro partes nominadas como Agua, Fuego, Tierra y Eter. Cada parte representa un estadio de su travesura de la laguna Estigia en la barca de Caronte: La conciencia de su muerte; su paulatina entrada en un estado de duermevela en la que los sentimientos de culpa se enlazan con las justificaciones morales y estéticas; la típica recuperación pre-mortem en la que renace cierta lucidez para hablar con sus amigos Tucca, Vario y el propio emperador Augusto y, finalmente, su muerte y fusión con el todo primigenio. Son interesantísimas sus reflexiones sobre el arte y su vinculación con la verdad y con la belleza. Y también sobre el poder, las vanidades humanas, la amistad.....Todo ello trabado en un esquema barroco, abigarrado, estremecedor, que viene y va de la vigilia a la alucinación. “Del sueño de la vida me ha despertado la muerte” se dice en una de las obras de Hoffmansthal sobre el que escribió el propio Broch. Pues bien, ese es el apretado resumen de este novelón que, vivamente, recomiendo leer. Recreación histórica sí, que queda transcendida por la intemporalidad de los temas sobre los que reflexiona, y por la etérea atmósfera en la que nos va sumergiendo hasta diluirnos en un “mas allá del lenguaje”, paradójicas palabras que le ponen fin.
Lo mejor:
La gradación perfecta con las que se van extinguiendo las diversas voces de la conciencia hasta abrazar el "humus" primordial.
Frases favoritas:
Hay un momento en el que Virgilio le dice a su médico Carondas de Cos: "Ya que eres médico, cúrame para que pueda morir". (Pag. 279, en la edición de 1980).
La novela arranca cuando Virgilio está llegando a Italia, ya moribundo, en una de las naves del Cesar. Está dividida en cuatro partes nominadas como Agua, Fuego, Tierra y Eter. Cada parte representa un estadio de su travesura de la laguna Estigia en la barca de Caronte: La conciencia de su muerte; su paulatina entrada en un estado de duermevela en la que los sentimientos de culpa se enlazan con las justificaciones morales y estéticas; la típica recuperación pre-mortem en la que renace cierta lucidez para hablar con sus amigos Tucca, Vario y el propio emperador Augusto y, finalmente, su muerte y fusión con el todo primigenio. Son interesantísimas sus reflexiones sobre el arte y su vinculación con la verdad y con la belleza. Y también sobre el poder, las vanidades humanas, la amistad.....Todo ello trabado en un esquema barroco, abigarrado, estremecedor, que viene y va de la vigilia a la alucinación. “Del sueño de la vida me ha despertado la muerte” se dice en una de las obras de Hoffmansthal sobre el que escribió el propio Broch. Pues bien, ese es el apretado resumen de este novelón que, vivamente, recomiendo leer. Recreación histórica sí, que queda transcendida por la intemporalidad de los temas sobre los que reflexiona, y por la etérea atmósfera en la que nos va sumergiendo hasta diluirnos en un “mas allá del lenguaje”, paradójicas palabras que le ponen fin.
Lo mejor:
La gradación perfecta con las que se van extinguiendo las diversas voces de la conciencia hasta abrazar el "humus" primordial.
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Hay un momento en el que Virgilio le dice a su médico Carondas de Cos: "Ya que eres médico, cúrame para que pueda morir". (Pag. 279, en la edición de 1980).
Grande entre los grandes
Rating: 10
29.12.2007Rilke es, probablemente, el mas grande poeta alemán del siglo xx, y uno de los mas grandes de todos los tiempos. A veces se ha dicho que su pesimismo estaba plenamente justificado por el terrible tiempo que le tocó vivir, que incluyó, como deletéreo epitafio de su compleja existencia, la Gran Guerra, es decir, la primera guerra mundial. Es evidente que nuestro yo vital siempre está fuertemente influído por las circunstancias que nos han tocado en suerte y, en ese sentido, Rilke no es, no fue, una excepción. Pero su fatal contemplación del mundo es demasiado radical como para que la precedente consideración pudiese ser relevante. Y ello a pesar de su infatigable búsqueda de la belleza, o quizá precisamente por la radicalidad de la búsqueda misma. "Lo bello es el comienzo de lo terrible que todavía podemos soportar", escribió en uno de sus mas lúcidos momentos. En efecto para Rilke la belleza es más una búsqueda que un encuentro. Un epifenómeno de nuestra infinita necesidad. Y no sólamente eso. Su intuitiva aprehensión de ....la totalidad le permite captar la cara siniestra que toda realidad esconde, incluída la realidad mas "bella". La belleza como indecencia moral que, por serlo, nos moraliza. Amigo de Tostoi, de Rodin, su universo descriptivo, no obstante, habita en la mas permanente introspección. Introspección, aclaremoslo, que pretende captar las grandes líneas de resistencia que configuran un alma intemporal. El pesimismo, la fatalidad, no hizo mella, sin embargo, en su infatigable búsqueda. La desesperación era su fuerza, la determinación la plataforma de su infinita libertad. Curiosamente no he elegido un libro de poemas para glosarlo. Se trata, mas bien, de unas notas manuscritas que sólo póstumamente se han hecho públicas. En ellas se aprecia el terrible desgarramiento espiritual del que hemos hablado y que, probablemente, nunca le abandonó. Son retazos inconexos, breves, pero en todos ellos se aprecia el amargo pegamento que los compacta y que les da cohesión. Para leerlo con parsimonia, con lentitud. Y para volver sobre lo leído una y otra vez. Quizá para comprobar con desesperación, que nuestra primera lectura no andaba errada. No por redundante es menos necesaria la semiosis.
Lo mejor:
Comprobar que Rilke nunca defrauda. Siempre está él entero en todo lo que dice. No es en absoluto, ni puede serlo, un impostor.
Lo peor:
Lo mismo que a él. Comprobar que no estaba equivocado.
Frases favoritas:
"¿Dónde está el corazón que no demandará una dicha obstinada a mi interior, sino que me permitiera darle aquello que surgiese de mí infatigablemente?". (Pag.119 en Alianza Tres 1982). La pregunta, como casi todas las funtamentales preguntas, sigue sin respuesta.
Lo mejor:
Comprobar que Rilke nunca defrauda. Siempre está él entero en todo lo que dice. No es en absoluto, ni puede serlo, un impostor.
Lo peor:
Lo mismo que a él. Comprobar que no estaba equivocado.
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"¿Dónde está el corazón que no demandará una dicha obstinada a mi interior, sino que me permitiera darle aquello que surgiese de mí infatigablemente?". (Pag.119 en Alianza Tres 1982). La pregunta, como casi todas las funtamentales preguntas, sigue sin respuesta.
Nunca segundas partes fueron buenas
Rating: 4
22.12.2007Cuando se público El péndulo, muchos devotos umbertianos nos apresuramos a comprarlo pensando que quizá, como en la magnífica trilogía de El Padrino, o en el no menos extraordinario tiburón-dos, no era imposible repetir, o incluso mejorar a su ínclito predecesor, El nombre de la rosa. Craso error que a mí, por lo menos, me ha servido para desconfiar de los argumentos de autoridad. He leído casi todo lo que Umberto Eco ha escrito, sus novelas, sus artículos periodísticos y sus imprescindibles estudios sobre semiótica. Si yo fuese su asesor de imagen creo que eliminaría El péndulo de su apabullante curriculum. De modo que me sumo a las críticas de Menchu, Juan José, Jordi, Marc, El cuervo y Miguel. Todos ellos lo han suspendido; algunos de ellos con una ausencia total de caridad cristiana....., y los comprendo. Pero admiro demasiado a Umberto para poder bajar del cuatro, aún a sabiendas de mi irresponsable generosidad. Nunca me ha parecido la erudición un valor intrínseco, aunque acepto que existan fundadas opiniones divergentes. Pues bien, a esas personas que así piensan, les recomiendo que consulten la enciclopedia británica, o el Google, si lo que quieren es documentarse sobre los templarios o sobre lo que les venga en gana. Porque, en efecto, hay en El péndulo páginas y páginas repletas de datos que parece que han sido acoplados a la novela mediante la muy moderna y poco edificante técnica del "copiar y pegar". Libro enteramente prescindible.
Lo mejor:
El título. (Con permiso de Menchu a la que plagio con descaro)
Lo peor:
El resto.
Lo mejor:
El título. (Con permiso de Menchu a la que plagio con descaro)
Lo peor:
El resto.
20.12.2007El desmembramiento de la urrss, el derrumbe del comunismo, del muro de Berlín, ha supuesto la liberación de grandes masas de población de los totalitarismos de izquierda. Yo me felicito de ello. Sin embargo este insospechado derrumbe se ha llevado con él algunas voces críticas que, sólo por serlo, se han metido inmerecidamente en el saco de los apestados. El modelo de sociedad capitalista se erigió en el totem sagrado al que todos debíamos de adorar aunque se tuviese la sospecha de que, quizá, lo que se estaba haciendo era idolatrar a un becerro de oro. En los últimos años han aparecido reflexiones profundas de personajes ilustres que piensan, con optimismo y de buena fe, que este incuestionado e incuestionable modelo de sociedad puede ser depurado "desde dentro" de sus perversos efectos colaterales. Joseph E. Stiglitz y Jeremy Rifkin, ambos recientemente incorporados al la nómina de asesores del psoe para la, ¡¡oh cielos!!, inminente campaña electoral, pueden ser considerados dos de sus mas destacados representantes canónicos. El primero por su muy interesante apuesta por lo que él denomina "la economía del hidrógeno" como solución a los tremendos problemas ecológicos que ya tenemos encima, el último, irónicamente exempleado del banco mundial y declarado por dicha organización "persona non grata", por su apuesta por mas globalización como paradógico antídoto de la perniciosa, sobre todo para los mas pobres, globalización actual. Ambos, por supuesto, moderados reformistas pero con interesantísimas propuestas y reflexiones. Pues bien, en Lyon (Francia) se viene publicando desde 1982 la revista Silence bajo el lema "ecología, alternativas y no violencia". Se trata, desde luego, de un movimiento antisistema, claramente encaminado a transformar radicalmente nuestro modelo de sociedad pero por métodos democráticos y apostando por la reflexión serena y la mirada lúcida. Su objetivo fundamental es desmontar la falacia de la viabilidad del crecimiento sostenido. Y eso es lo que pretenden hacer en un estupendo librito escrito por varios colaboradores titulado: "Objetivo decrecimiento". El título, ciertamente, lo dice todo. Parte de la escandalosa constatación de que el 20% de la población mundial consume el 80% de los recursos, sigue argumentando sobre la inviabilidad de esa apuesta por el crecimiento sostenido y termina desmontando el mito de que la calidad de vida va ligada a nuestro modelo de crecimiento económico permanente. Todo ello desde el rigor intelectual y el empeño ético y solidario. Aporta datos interesantes, sugerentes, que propician la reflexión e incitan al compromiso. Sumamente recomendable.
Si le gustaba a Borges.......
Rating: 10
18.12.2007Es conocida la enfervorizada pasión con la que Borges defendió este libro, o, por mejor decir, estos dos libros, porque, en efecto, bajo este título, subyacen dos gruesos volúmenes: uno escrito en sus años de juventud y otro cuando los años cumplidos habían acerado, aún más, su mirada de águila. El propio Borges confesó, creo que la historieta no es apócrifa, que había aprendido alemán básicamente para poder leer al gran genio que "acaso, había llegado a descifrar el mundo". ¡¡Nada menos!!. El alago borgiano, creo, no es exagerado. Debería de ser fácil practicar la generosidad con quien se lo merece. Schopenhauer nos explica en este libro, entre otras cosas, porqué no lo es. Quiero romper una lanza a favor de su lectura. Se piensa en Schopenhauer como en uno de los últimos filósofos sistemáticos, como un pensador profundo y pesimista. Todo ello es cierto. Pero lo es, igualmente, su magnífico estilo literario, su claridad extrema. Una prosa irremediablemente seductora unida a una energía contagiante, a pesar de que, con la boca pequeña, defendíera la ataraxia de los estoicos y la....quietud oriental, nos arrastra a un universo lleno de sugerencias, de atisbos geniales, de intuiciones que las mas modernas teorías sobre genética, parecen avalar. Hay libros que deben de ser leídos. Este es uno de ellos. Desde que yo lo hice, no he dejado de recomendarlo. No es, "sólo", un libro para especialistas. Es un libro que nos ¡¡habla del mundo!!. ¿A alguien no le interesa el tema?. Basta proponerselo para disfrutarlo. No se si al gran maestro le hubiera gustado este alegato a favor de la voluntad. Ya se sabe que a su díscolo discípulo, Nietzsche, sí que le gustó. Yo, como admirador de los dos, creo que ambos querían lo mismo.
Lo mejor:
Desde un punto de vista académico el segundo tomo es mas sólido, está mejor trabado. Pero yo elijo, sin dudar, el primero. Es mas fresco, mas irreverente. En cualquier caso recomiendo leerlos en orden cronológico. Y si hay que elegir, (¿porqué carajos habría que hacerlo?), me quedaría con el primero.
Lo peor:
Nada.
Lo mejor:
Desde un punto de vista académico el segundo tomo es mas sólido, está mejor trabado. Pero yo elijo, sin dudar, el primero. Es mas fresco, mas irreverente. En cualquier caso recomiendo leerlos en orden cronológico. Y si hay que elegir, (¿porqué carajos habría que hacerlo?), me quedaría con el primero.
Lo peor:
Nada.
El mundo no necesita que le den cuerda
Rating: 9
14.12.2007Si las leyes de la inercia son ciertas y el mundo se mueve, (algo por cierto no totalmente evidente si creemos a Zenón y sus paradojas sobre el movimiento), lo seguirá haciendo, según parece, durante toda la eternidad. De modo que no necesita que le demos cuerda. Pero ya sabemos que siempre hay excepciones; la vida, sin ir mas lejos, emerge a contrapelo de la deletérea segunda ley de la terodinámica, y los pájaros, a veces, dan cuerda al mundo. Sólo por eso Murakami se merece un diez. Pero esa nota la tengo reservada para los clásicos que han logrado pervivir en nuestra memoria, al menos en lo que a la literatura se refiere. Su estilo narrativo me recuerda "mutatus mutandi" al mejor Almodovar de "Todo sobre mi madre": directo, descriptivo, distante, expresivamente austero. Balzac revivido pero con inesperados efectos colaterales. Porque, en efecto, se trata de un libro mágico que lo es dirigiendo el punto de mira hacia otro norte. Ya se sabe que si queremos conciliar el sueño en una noche de vigilia debemos hacer cualquier cosa menos empeñarnos en conseguirlo. Sucede, sin embargo, que este mecanismo, tan conocido en la psicología conductista, no es nada evidente en lo que se refiere a las técnicas narrativas. Uno puede apuntar a otra parte y salirle el tiro por la culata. Pero aquí la magia aparece con naturalidad, señal evidente de que se ha sabido cocinar con los ingredientes apropiados y con arte, con mucho arte narrativo. Típicamente lo poético, lo mágico, emerge con el lenguaje simbólico, con las metáforas increíbles. Aquí no hay metáforas, ni simbolismos. El propio título lo acredita con la palabra "crónica", porque, en efecto, de eso se trata, de un relato que prescinde de todo lo que no sea la precisión descriptiva de un flemático cirujano. Pero, como ya sabemos, encontramos sensualidad a raudales en imágenes o retablos de vírgenes que, supuestamente, "deberían" remitir a universos menos terrenales. No quiero decir que el universo mágico se manifieste como un epifenómeno indeseado e indeseable. Nada mas lejos. Hay premeditación y, previsiblemente, nocturnidad en Murakami. Pero esa capacidad de mostrarnos la otra cara de la moneda sin hacerla girar, sólo está al alcance de algunos elegidos. El que lo quiera comprobar que lo lea. No miento.
Lo mejor:
Su primer descenso al pozo. La meticulosidad descriptiva, su ejemplar amplificación, requiere la mejor electrónica a válvulas, tan apreciada, por cierto, por los japoneses.
Lo peor:
El libro pierde ritmo cuando alcanza el ecuador. La fuerza narrativa se hace menos evidente, aunque siga circulando en el subsuelo, como el guadiana, para emerger con energía en la segunda parte. Los nacimientos y las desembocaduras, por seguir con las metátoras fluviales, suelen ser mas interesantes que los recurrentes meandros.
Lo mejor:
Su primer descenso al pozo. La meticulosidad descriptiva, su ejemplar amplificación, requiere la mejor electrónica a válvulas, tan apreciada, por cierto, por los japoneses.
Lo peor:
El libro pierde ritmo cuando alcanza el ecuador. La fuerza narrativa se hace menos evidente, aunque siga circulando en el subsuelo, como el guadiana, para emerger con energía en la segunda parte. Los nacimientos y las desembocaduras, por seguir con las metátoras fluviales, suelen ser mas interesantes que los recurrentes meandros.
Inconmensurable
Rating: 10
14.12.2007Cuenta Musil que para escribir dos relatos cortos integrados bajo el título de Uniones: La culminación del amor y La tentación de la tranquila Veronika, apenas unas ochenta páginas, tardó algo mas de dos años y medio, trabajando de día y de noche y , en sus propias palabras: "al borde del hundimiento espiritual". Recomiendo vivamente leer, a modo de contrapunto, estas breves narraciones "antes" de emprenderlas con El hombre sin atributos, obra magna, oceánica y gozosamente inacabada. Su muerte súbita en 1942 truncó para siempre su ciclópeo empeño. Creo, sin embargo, que esa es la excusa de sus hagiógrafos oficiales. Cien años no hubiesen bastado para terminarla, ni probablemente otras dos mil magníficas páginas. Son tantos los frentes en los que se combate, los territorios que se escrutan, los mares en los que nos sumerge....Haría falta una eternidad, o quizá varias, y aún no habría bastante. La novela se expande como los universos fractales, cada rama si bifurca y cada bifurcación hace lo propio hasta....lo indecible. Porque indecible es, con frecuencia, lo que expresa. Ahí reside su sobrecogedora grandeza. Su intemporalidad está por encima, o por debajo, tanto da, de los experimentos formales, tan de moda en el siglo XX, tan necesarios en música como superfluos en literatura. Disculpad esta pequeña provocación. Seguro que alguien sale al trapo...Es, así mismo, sorprendente, la fertilidad expresiva que se puede alcanzar con tanta austeridad léxica. Ciertamente un buen explorador puede hacer más con un modesto machete que un petimetre con la mejor de las expediciones imaginables. Por eso, los que no rehuímos la aventura pero manejamos mal la brújula optamos más por maestros solventes que nos abren camino y arrojan sin miedo al abismo, llegado el caso.
Intentar su recensión sería como ...subir bajando, algo sólo alcanzable en las pinturas de Elcher, en algunas fugas de Bach, en algún teorema matemático. El concepto mata lo real se ha dicho hasta el aburrimiento. Antes de emitir sentencia hay que leer a Musil. Y antes de leerlo hay que ir al gimnasio. El camino de Santiago es altamente recomendasble si, previamente ...hemos caminado. Hay que caminar mucho, pues.
Lo mejor:
Su irreductiblilidad no permite valoraciones parciales. Recuerdo, sin embargo, con inquietante pavor, la ¿sublimada? relación incestuosa de Ulrich con su hermana Agathe. Páginas eternas, inmortales.
Lo peor:
La trabazón formal se resiente, a veces. Ya sabemos que es una obra inacabada. Y algunos pensamos que inacabable.....Esto es por poner algo.
Frases favoritas:
Abro el segundo tomo al azar: "Se ama a una persona porque se la conoce y porque no se la conoce; y se la conoce porque se la ama, y no se la conoce porque se la ama". (Página 666 en la edición de Seix Barral)
Intentar su recensión sería como ...subir bajando, algo sólo alcanzable en las pinturas de Elcher, en algunas fugas de Bach, en algún teorema matemático. El concepto mata lo real se ha dicho hasta el aburrimiento. Antes de emitir sentencia hay que leer a Musil. Y antes de leerlo hay que ir al gimnasio. El camino de Santiago es altamente recomendasble si, previamente ...hemos caminado. Hay que caminar mucho, pues.
Lo mejor:
Su irreductiblilidad no permite valoraciones parciales. Recuerdo, sin embargo, con inquietante pavor, la ¿sublimada? relación incestuosa de Ulrich con su hermana Agathe. Páginas eternas, inmortales.
Lo peor:
La trabazón formal se resiente, a veces. Ya sabemos que es una obra inacabada. Y algunos pensamos que inacabable.....Esto es por poner algo.
Frases favoritas:
Abro el segundo tomo al azar: "Se ama a una persona porque se la conoce y porque no se la conoce; y se la conoce porque se la ama, y no se la conoce porque se la ama". (Página 666 en la edición de Seix Barral)
Deslumbrado
Rating: 10
09.12.2007Nada que objetar a la magnífica recensión de m-42. No la podría mejorar. Leo el libro cuando ya ha transcurrido algún tiempo desde su publicación. Desde entonces se ha escrito bastante sobre la fractalidad, las ecuaciones no lineales, el caos no meramente azaroso, la inteligencia artificial.....De modo que después de haber leído a Escohotado, Penrose, Deutsch, Wagensberg,....puedo apreciar, quizá, aún mejor el enorme potencial heurístico que su publicación desplegó. Por no hablar del inmenso placer que su lectura proporciona. Altamente recomendable. Imprescindible, incluso. Es un apasionado alegato a favor del la interdisciplinariedad, de la mirada en perspectiva, del infatigable zoom intelectual. No apto para mentes perezosas e indolentes. Pero su desarrollo claro, ameno y sistemático puede ser, al menos parcialmente, entendido por cualquier inteligencia media que ponga empeño e interés. Crea adicción.
Lo mejor:
Su capacidad para estrujar hasta el dolor el concepto de recursividad. Su innovadora apuesta por la relación entre isomorfismo y significado. Su sensibilidad estética irreductible al "mero" concepto. Su inmenso bagaje intelectual puesto al servivio del conocimiento. Su sincera modestia, atributo recurrente en los grandes sabios.
Lo peor:
La traducción de los diálgos entre Aquiles y la tortuga. No sé inglés. Soy consciente de la tremenda dificultad que debió de representar su traducción, de la cual el propio Hofstadter era plenamente conocedor. No es una crítica a los sufridos traductores. Es mas bien la tristeza de no poder disfrutarlo en su versión original.
Lo mejor:
Su capacidad para estrujar hasta el dolor el concepto de recursividad. Su innovadora apuesta por la relación entre isomorfismo y significado. Su sensibilidad estética irreductible al "mero" concepto. Su inmenso bagaje intelectual puesto al servivio del conocimiento. Su sincera modestia, atributo recurrente en los grandes sabios.
Lo peor:
La traducción de los diálgos entre Aquiles y la tortuga. No sé inglés. Soy consciente de la tremenda dificultad que debió de representar su traducción, de la cual el propio Hofstadter era plenamente conocedor. No es una crítica a los sufridos traductores. Es mas bien la tristeza de no poder disfrutarlo en su versión original.




