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Librepensador (42 años)
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Críticas de Librepensador
Naciones Unidas en Blanco y Negro
Rating: 6Personalmente de la Revolución Cubana, no se más que el espectador español medio, acaso la pelicula sea muy instructiva para el norteamericano pero yo me quedé como estaba.
El personaje: creo que se le trata con respeto, en buenos términos. Idealista, valiente, tenaz, bueno para los campesinos. Pero por supuesto que un pueblo que no sabe leer y escribir es fácil de engañar (y uno que no sepa de internet) Como digo, esto ya lo sabíamos. Eso sí, que angustia con los ataques de asma en la selva. Eso ya más que de tenaz es de sufrido.
La acción. Una Revolución tiene momentos de acción, y en consecuencia, la película los tiene, pero fíjense que se me vuelve a veces tediosa en plena batalla. Debe ser que mi ojo lo deformó Hollywood.
El color. La acción se situa en Cuba. Me esperaba una película más luminosa y me pareció sombria en muchos planos. Muchas escenas interiores, nocturnas o nubladas. En fin, esto es cuestion de gustos, pero si transcurriera en el invierno polar pues lo hubiera achacado a la climatología.
Y finalmente la pregunta que dejo para los entendidos. Todas las escenas que transcurren alrededor del discurso en Naciones Unidas están rodadas en blanco y negro. Ya sé que esto es para diferenciar los dos momentos temporales, haciendo la revolución y luego. Pero lo que estaba acostumbrado a ver era el blanco y negro como código aplicado al pasado temporal del tiempo de la pelicula. Aquí el blanco ynegro sucede DESPUES de las escenas rodadas en color. ¿Tiene esto algún sentido, clave o lectura especial?
Mirada y Narrativa
Rating: 8Tras una introducción que cabe leer atentamente desfilan por el libro los memorialistas y su actitud frente al pueblo, la recreación sensorial de las multitudes urbanas, el pueblo iletrado del que se escribe pero al que no se da la palabra, los desplazamientos y migraciones estacionales en pos y al ritmo del trabajo, la vida y la vecindad en los barrios populares, el temor de las élites, la prevención de guardas y vigilantes, las diversiones populares, los problemas sanitarios, las peleas y maltratos a las mujeres, los menores desamparados, las descripciones policiales de marcas y signos corporales, la mala salud de los artesanos (enfermedades laborales) el encierro de los locos y la reclusión en prisiones.
El libro transita por tanto y entre otras por materias como la historia -en ocasiones de la vida privada-, las políticas sociales, policiales y penitenciarias, la antropología, la sociología urbana y del trabajo, y contiene ejemplos de casos concretos extraídos de los archivos, lúcidas reflexiones y hasta descripciones de gran viveza sensorial y cierto valor literario como la que da comienzo y se extiende por las primeras páginas del capítulo segundo.
Concluyo que sin ser una obra ineludible posee un enfoque singular que la hace útil y hasta agradable de leer a los frecuentadores de una buena lista de materias.
A fuerza de vivir
Rating: 9Y comenzado el libro Onfray hace un fuerte alegato antiplatónico. He aquí uno de los míos, me dije. Mis simpatías siempre fueron para Aristóteles. Nunca soporté la filosofía platónica, y al menos por tres motivos, y Onfray acierta con dos de ellos.
Esto, con ser parte esencial en su modo y el mío de entender la filosofía, no es lo que quería destacar, pues aún hace algo mejor. Sorprenderá el Prefacio autobiográfico pero está perfectamente explicado.
Para Onfray, y esto es lo principal, no puede existir un filósofo fuera del mundo. Las ideas, los conceptos del filósofo no nacen en el vacío (en el fondo, "natura non fecit saltum"). Surgen de su biografía, de su historia familiar, de su psique, de su misma biología y envoltorio corporal.
No se puede no ya vivir, sino siquiera menos pensar - y hacerlo correctamente- ignorando el propio cuerpo y el contexto psiquico y afectivo.
De ahí el prefacio de Onfray, a modo de saldar una vieja deuda contraída con sus lectores desde que comenzara a publicar.
Aparte de que recuerda a otras vivencias ajenas narradas en el cine, si formara parte de un libro del siglo de oro se pudiera encabezar "De cómo el joven Michel dejó su infancia y vino a dar en comenzar a ser el filósofo que hoy es."
De ahí en adelante "La Fuerza de existir informa de y compendia la filosofía que Onfray ha ido desarrollando y publicando en las últimas décadas. Esto lo hace un libro especialmente apto para comenzar a prestarle oído a las tesis de su autor. Brindemos entonces por este afortunado encuentro.
Paso a exponer entonces las ideas que yo seleccionaría de este libro.
El libro se estructura en tres partes: La civilización capitalista, Balance del capitalismo y Perspectivas de futuro del capitalismo histórico. Se añade un epílogo a cargo de José Mª Tortosa.
En la primera parte encontramos la exposición de la teoría de los sistemas-mundo, que podemos decir que es una teoría de la historia en cuanto que visión de su desarrollo y que concibe la historia como una sucesión de sistemas sociales, autocontenidos, autónomos social y materialmente y con una dinámica interna propia, compuestos básicamente de una división del trabajo a la que se superponen uno o varios procesos culturales y en su caso una o varias estructuras políticas. Lo remarco como una teoría que conozco gracias a este libro y porque aunque no sea la propuesta central de la obra ésta tiene la teoría de los sistemas-mundo como base.
La propuesta central del libro es la crisis del sistema capitalista, al que tiene la virtud de presentarnos como una realidad histórica y finita, basada en la jerarquía y la desigualdad. El sistema capitalista es clasificado como una economía-mundo que tiene la particularidad de haberse extendido a todo el planeta, ser el único sistema histórico, cosa que añade dramatismo a la crisis.
El origen de los problemas son las contradicciones internas del propio sistema que nacen de los procesos económicos y político-culturales e impiden la autoreproducción del sistema.
La consecuencia es que los consensos más amplios están sometidos a revisión y por primera vez en mucho tiempo se da la posibilidad de una elección histórica: con nuestras obras podemos contribuir a conformar el porvenir y son tres las posibilidades que se abren: que el sistema-mundo se descomponga en varios, que surja un nuevo sistema pero jerárquico, desigualitario, opresivo, o un sistema igualitario y democrático.
Sobre la globalización creo que siendo el sistema capitalista el prevalente no hemos llegado aún a una homogeneización social y cultural total y ahí reside una porción no pequeña de las posibilidades de cambio.
La segunda parte del libro se nos aparece como un balance del capitalismo siendo en realidad la crítica de determinados aspectos suyos en tres niveles: el de las necesidades básicas, el de la calidad de vida individual y el de la calidad de vida colectiva.
Hablando de necesidades básicas critica el argumento de que la mayor eficiencia productiva pueda resolver los problemas aumentando "por goteo, de arriba abajo" la riqueza colectiva. Aquí es donde aparece, dispersa al tocar la salud, el hambre... la conciencia medioambiental de WALLERSTEIN: crece la riqueza material a costa de agotar los recursos naturales, surgen nuevas enfermedades consecuencia de los desarreglos medioambientales, la contaminación químico-biológica, la deforestación y desertificación destruyen cosechas y reservas de alimentos.
También menciona en este apartado el creciente clima de guerra civil, que se recrudece en las fases recesivas del ciclo económico.
Al hablar de la calidad de vida individual entendida como bienestar dedica un cierto espacio a la distribución crecientemente desigual y al fenómeno del turismo, pero es al hablar de la educación cuando aparece una idea que es secundaria en su argumento pero que a mi juicio justificaría un seguimiento y estudio más detallado: la estructuración de la vida en etapas que permite la creación de una jerarquía de edades.
Para WALLERSTEIN este hallazgo queda en segundo plano porque lo que nos quiere mostrar es que la extensión de la educación no ha promovido la igualdad, porque se ha producido paralelamente una escalada en la exigencia de requisitos educativos y porque responde la educación a esa organización de la vida en etapas de las que ocupa las iniciales. Nos dice que enteras cohortes de edad han sido apartadas de las unidades domésticas y lugares de trabajo. Ya no ganan jornal para sus unidades domésticas sino que cuestan cantidades significativas de dinero que las unidades domésticas se ven obligadas a invertir en capital humano. Y continúa diciendo que la educación generalizada ha consolidado múltiples estadios de vida. Ahora se excluye de la participación por el poder y otros beneficios materiales a todos los que quedan fuera de la estrecha franja de años del varón adulto maduro. Bajo el paso común e igual por las etapas de la vida se erige una jerarquía de edades rígida.
Creo que esta jerarquía de edades es ya una forma consolidada de desigualdad, con unos perfiles muy característicos que pueden reproducirse, condicionándolas, en formas y sistemas sociales venideros. Puede sobrepasar los límites de nuestro sistema histórico y por ello se le debe prestar atención.
Al hablar de la calidad de la vida colectiva hace un análisis de los valores colectivos que se presentan como señeros del Capitalismo: el Universalismo y la Democracia. Del Universalismo habla en tres facetas: Ciencia, Derechos Humanos y Meritocracia. Muestra que en el ámbito científico no existe un control social, se han asumido riesgos y dejado perder alternativas con consecuencias en la misma estructura mundial del poder. Los problemas ecológicos son en parte fruto de esta forma de entender la Ciencia. Persiste la ausencia en la práctica de los Derechos Humanos junto a su consagración legal. La cultura del mérito es un falso Universalismo en tanto que sólo es relevante si no es universal, que encubre como mérito lo que es acceso a los puestos debido al estatus social previo.
La Democracia la entiende como participación en la toma de decisiones en todos los niveles y bajo el supuesto de igualdad. Pero resulta que con frecuencia se limita en aras de la actividad competente (el gobierno de los especialistas: tecnocracia) encubriendo con esto el privilegio. Son significativas la decadencia de las instituciones comunitarias paralela a la extensión del voto y la alienación, entendida como malestar psíquico o psicosociológico.
La tercera parte que titula perspectivas de futuro no la dedica tanto a esbozar líneas de evolución futura cuanto a señalar las a su juicio tres contradicciones básicas e insostenibles de la economía-mundo capitalista:
La acumulación de beneficios: el beneficio necesita del monopolio para sostenerse pero atrae la competencia. El monopolio se defiende con la ayuda de los estados forzando acceso al mercado de otros estados, abaratando costes de producción y con la creación de nuevas necesidades. La pérdida de la situación de monopolio justificaría los ciclos económicos que se combaten con ajustes como bajar los costes laborales y el cambio tecnológico. El límite está en que las necesidades de una demanda efectiva creciente llevan a políticas que socavan la rentabilidad del capital.
La legitimación política: que la justificación moral del sistema se base en la soberanía popular implica una presión constante por el aumento de la participación de los trabajadores en la riqueza, pero desde los años setenta el capitalismo ha agotado su capacidad de ceder terreno sin menoscabar la plusvalía.
La tercera contradicción proviene del hecho de haber situado al individuo como centro de la Historia: el individualismo fomenta por un lado la iniciativa pero por otro el conflicto y la competencia violenta. Conciliar ambos extremos se consigue con dos ideas contradictorias: El universalismo que permitía entender que en igualdad de oportunidades cualquier diferencia es consecuencia del mérito lo que justifica el estatus de la minoría superior y el racismo-sexismo que justificaría la situación de la mayoría: los que están abajo es porque han mostrado menos iniciativa y son incapaces de hacerlo mejor. Durante un tiempo estas ideologías se compensaron, pero ahora marchan por caminos cada vez más alejados, acentuando la contradicción.
Sobre el futuro insiste en los tres escenarios posibles ya apuntados: un neofeudalismo con soberanías regionales autárquicas y desigualdad, compatible con el mantenimiento del nivel tecnológico, un "fascismo democrático" con una sociedad estructurada en dos castas, una con el 20%, otra con el 80% - los oprimidos -, o un orden global descentralizado, igualitario y no consumista.
Finalmente decir que si tratáramos de clasificar esta obra, el presente no es un libro de Historia en sentido estricto, es un libro que habla de la Historia porque contiene una teoría sobre su desenvolvimiento y desarrollo. Tampoco es un libro de Economía, pero se habla de la economía capitalista. No es un libro de política internacional pero habla de la globalización y de las relaciones norte-sur. No es un libro de Sociología pero habla de las condiciones de vida, del conflicto social y de la legitimación del estado. En consecuencia, es en realidad un libro de todo ello porque trata de comunicar una visión del mundo, una preocupación por el porvenir y una esperanza de cambio.
Esta recopilación muestra la panorámica de una trayectoria académica y la pasión que la orienta: mostrar la contribución hispana a los orígenes escolásticos de las teorías del libre mercado, del valor como valor de cambio resultante del libre juego de la oferta y la demanda y la teoría cuantitativa del dinero como explicación de la inflación. Todo ello viene a reforzar sutilmente las creencias económicas de la autora, discípula directa de Hayek.
Así, podemos apreciar en los ensayos un claro sesgo monetarista y anti-mercantilista. No por lo que dice, sino por lo que omite al tratar el Arbitrismo, acerca del cual afortunadamente podemos recurrir a otras fuentes. Esta corriente es en España mucho más que tosco mercantilismo. Tenemos autores como Martínez de Mata que es casi un pre-keynesiano, Sancho de Moncada, a decir de Jean Vilar nuestro primer economista "científico", Pedro Fernández de Navarrete, o el contador Luis Ortiz.
Sin embargo la autora pasa por ellos como de puntillas, citando opiniones ajenas: Schumpeter, Pierre Vilar, y sólo se detiene con González de Cellórigo y Caxa de Leruela.
Con todo, los ensayos son un paso más para que por fin se asiente la idea de que Azpilicueta formuló antes que Bodin la Teoría cuantitativa del dinero, tan grata a neoliberales y monetaristas. Aunque para eso hará falta cambiar todos los libros de texto.
No deja de ser divertido que unos frailes, dominicos primero y jesuitas luego, teólogos católicos del país de la leyenda negra donde no existían la Ciencia ni la Economía formularan, entre otras, ANTES Y MEJOR las teorías cuantitativa del dinero y del valor como precio de mercado resultante de la oferta y la demanda, cogollo del mismísimo libre mercado neoliberal, anglosajón y protestante. Tal hizo la Escuela de Salamanca entre 1544 y 1605.
Si hemos de mirar ensayo por ensayo nos quedamos con los cinco primeros, donde se concentra el peso de la sapiencia de la autora por lo que hace a la Escuela de Salamanca, el Arbitrismo y la economía hasta la Ilustración.
El número 3 es un comentario a la Historia del Análisis Económico de Schumpeter por lo que hace a estos temas.
El número 6 lo dedica a Pedro de Valencia a quien, como ella misma reconoce, en temas monetarios le supera Juan de Mariana con su Tratado y Discurso sobre la moneda de Vellón. No obstante, conozco esta obra de primera mano y es fácil consultarla gracias a la reedición del IEF. Lo que no cabe pasar por alto es que Pedro de Valencia es bastante más que su teoría monetaria, y para hacerse cabal idea basta leer "Utopía y reformismo en la España de los Austrias" de José Antonio Maravall.
El número 8 es nuevo e instructivo para mí. Pero no deja de producir una sensación ambivalente la historia de un librecambista converso al proteccionismo y tachado de estar a sueldo del textil catalán.
Finalmente, hay que reconocer de mucha utilidad el apéndice de textos de autores españoles, que no son de fácil consulta para el público en general, y que es grande el conocimiento que traslucen estos ensayos aun de los arbitristas sobre los que pasa de puntillas. Para ella sin duda errados mercantilistas y proteccionistas, para este glosador no tan mercantilistas y sí industrialistas y analistas rigurosos de su época, no deslumbrados por el brillo intelectual del librecambio.
Un enfoque personal
Rating: 7Bajo tres capítulos, de los cuales prefiero el primero, dedicado a "desvelar" la visión antropológica en la Filosofía política de diversos autores, comenzando por la antigüedad, Corcuff, con aires de antología, va esamblando su visión de diferentes filósofos para crear la suya propia personal,
Creo que el libro tiene el mérito de hacernos revisitar una amplia nómina de filósofos desde un enfoque nuevo, y el demérito de que el mensaje de fondo, el argumento, por así decirlo, queda oculto bajo el bosque de citas.
Estimulante, de todos modos.
La nueva Gran Transformación
Rating: 10Para quienes no lo sepan, aludo a la Gran Transformación del nunca bien ponderado y siempre genial Karl Polanyi. A él debemos un vívido retrato del advenimiento del capitalismo industrial en Inglaterra, de la mano de un ingente cúmulo quien lo diría (la ideologia lo ha ocultado) de regulaciones estatales.
Pues si Polanyi es esclarecedor de los comienzos del capitalismo, Daniel Cohen, en la transcripción de tres conferencias universitarias es capaz de despachar con aparente sencillez un asunto tan arduo como diseccionar con acierto la evolución y perspectivas de capitalismo presente.
Que gran cantidad de lectura, estudio y reflexión, y una mirada crítica y atenta han sido necesarios para un relato tan breve, aparentemente simple y tremendamente acertado.
Si crees que hablar de capitalismo y clases sociales carece de sentido, pasa de largo, no sea que te desveles. Pero si bebes ávido de esa fruta prohibida, volarás hasta el anaquel más cercano en pos de un librero que sibilante te suministre el veneno del que extraer puro antídoto contra la modorra.
Homenaje a la Nevera americana
Rating: 4Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal (2008)
- Título original: Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull
-
Director:
Steven Spielberg
La última entrega de Indiana Jones, a mi que tengo edad para sentir nostalgia me ha descorazonado con una sesión de entretenimiento mediocre tirando a bajo. Un guión que me parece poco consistente y escenas de lo más inverosímil, aun aceptando que ir a ver a Indi es posicionarse en un estado de especial credulidad.
Pero caramba, que el prota se salve de una explosion nuclear cobijado en una robusta nevera americana de los cincuenta es un homenaje que debemos respetar. Bien por el mundo de los electrodomésticos hechos para que duren 60 años y lo que les gustes echar.
Un mundo que creía en las conjuras comunistas y en los marcianos. Posiblemente seguimos siendo crédulos, pero ya no se hacen neveras como las de antes. Una lástima, eso lo hemos perdido.
Lo dicho, todo un ejercicio de nostalgia.
Este es un libro de bolsillo, corto y clarito que se puede leer de una sentada. No nos engañemos: está lejos de ser un pozo de ciencia, explica más el cómo que el por qué.
Con todo, sirve de breviario para evitar o practicar la manipulación de el ánimo y la voluntad a través de la palabra, poniendo el acento en la importancia de las cosas no como son, sino como se presentan.
Creo que es una lectura recomendable.
Negrura de corazon
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