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laprincipessa777 (32 años)
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Críticas de laprincipessa777
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14.12.2006La lectura del libro de Celso Román “Los amigos del hombre” es muy gratificante porque nos permite ver que en los cuentos infantiles existen hermosos héroes, quienes tras vencer varios obstáculos, alcanzan un objetivo que repercute en el bienestar de toda una comunidad, dándonos ejemplo de bondad, solidaridad, fidelidad y amor entre amigos. El perro, el caballo, el gallo y el gato nos enseñan a vivir con solidaridad, esperanza, ayuda mutua y optimismo aunque el ambiente en que vivamos sea triste, desconsolador y lleno de cosas malas que nos oscurezcan por dentro.
Todo empieza una noche lluviosa cuando el viejo Joaquín se sentía muy mal y no había nadie quien lo pudiera ayudar, al parecer, estaba muriendo. Entonces el perro Matías Lanas y el caballo Mateo Crines se preguntaron qué podían hacer para ayudar a Joaquín. En ese momento un rayo de luna los llevó al cielo, donde todo es bueno y hermoso y los guió en el camino correcto para que pudieran ayudar a Joaquín.
En el camino se encontraron con algunos amigos que ya habían muerto: el gallo Elías Cantero que murió cuando un automóvil lo atropelló en el taller que vivía y el gato Ananías Pelos al que habían envenenado. Todos se encaminan en la búsqueda de la bondad en le corazón del hombre, encontrándola por fin en la solidaridad con que los vecinos de Joaquín lo tratan al enterarse de su precaria situación.
La obra está llena de metáforas y a pesar de que a priori se piense que es un libro que sólo pueden disfrutar los niños, los temas son interesantes para aquellas personas que les gustan las historias de amistad y lealtad, además se puede apreciar la vida desde el punto de vista de los animales, a los que muchas veces maltratamos sin ninguna justificación. Para mi ha sido agradable porque precisamente me fascinan los temas que se refieren a los animales y los buenos sentimientos, por lo que creo que es un libro entretenido. Me ha aportado un recuerdo de lo que es la amistad, el amor y la ayuda mutua que podemos encontrar en cualquier parte.
Todo empieza una noche lluviosa cuando el viejo Joaquín se sentía muy mal y no había nadie quien lo pudiera ayudar, al parecer, estaba muriendo. Entonces el perro Matías Lanas y el caballo Mateo Crines se preguntaron qué podían hacer para ayudar a Joaquín. En ese momento un rayo de luna los llevó al cielo, donde todo es bueno y hermoso y los guió en el camino correcto para que pudieran ayudar a Joaquín.
En el camino se encontraron con algunos amigos que ya habían muerto: el gallo Elías Cantero que murió cuando un automóvil lo atropelló en el taller que vivía y el gato Ananías Pelos al que habían envenenado. Todos se encaminan en la búsqueda de la bondad en le corazón del hombre, encontrándola por fin en la solidaridad con que los vecinos de Joaquín lo tratan al enterarse de su precaria situación.
La obra está llena de metáforas y a pesar de que a priori se piense que es un libro que sólo pueden disfrutar los niños, los temas son interesantes para aquellas personas que les gustan las historias de amistad y lealtad, además se puede apreciar la vida desde el punto de vista de los animales, a los que muchas veces maltratamos sin ninguna justificación. Para mi ha sido agradable porque precisamente me fascinan los temas que se refieren a los animales y los buenos sentimientos, por lo que creo que es un libro entretenido. Me ha aportado un recuerdo de lo que es la amistad, el amor y la ayuda mutua que podemos encontrar en cualquier parte.
Una época - un individuo - una confesión
Rating: 6
14.12.2006La historia de Óscar el protagonista de esta obra es indiscutiblemente interesante, sobre todo porque se desenvuelve en la Alemania previa a la segunda guerra y durante la misma, haciendo manifiesto el inconformismo del autor frente al movimiento Nazi dentro de este marco histórico. Pero no es una obra de protesta política, más bien sí, diría yo, de protesta social. Porque Óscar desde su primer respiro en este mundo se reveló contra muchos convencionalismos que pretendían imponerle su familia y otros círculos sociales, escogiendo personalmente el derrotero que seguiría su vida.
Todo esto relatado por el protagonista desde su habitación en un sanatorio mental. Es muy curiosa la manera insistente en que Óscar exalta su proceder extrañamente maduro desde su mismo nacimiento, otorgándose reflexiones complicadas acerca de comportamientos humanos que ni siquiera ha experimentado. Por ejemplo: decide cuando nace que nunca va a llevar a cabo la actividad mercantil que le quiere heredar su supuesto padre, pero sí va a aceptar de buen agrado el tambor de hojalata que su mamá le va a regalar cuando cumpla tres años.
Una vez sucedido este hecho, decide que no quiere crecer más físicamente y que se va a hacer el “retardado” para evitar la interacción con su entorno que se le antoja aburrido y vano. Para esto ejecuta un plan por demás maquiavélico: aprovecha que en su fiesta de tercer aniversario su padre deja abierta la verja que separa el segundo nivel en el que vive con las escaleras que dan al almacén en el primer nivel, para bajar cuidadosamente y dejar su tambor al final de la escalera y así evitar que se averíe con lo que pretende llevar a cabo, luego sube y se deja caer para que el accidente pueda justificar su falta de crecimiento en los años posteriores. ¡Que conveniente! No?
A partir de esto, el niño se vuelve un verdadero fastidio con este tambor y todos los que su mamá le debe comprar, porque cada vez que quieren quitárselos el niño emite aterradores gritos capaces de romper todo lo que haya de vidrio en la vecindad. Esta capacidad fue perfeccionándola para poder romper vidrios específicos y con exactitud, lo que en el futuro le permitió jugarle bromas a los desprevenidos transeúntes.
El libro continúa con los relatos que sólo un interno de sanatorio con todo el tiempo del mundo puede recordar: la historia de las faldas de su abuela, la desaparición de su abuelo incendiario y fugitivo de la justicia, la infidelidad de su mamá con su primo Jan que terminó en tragedia cuando se embarazó y decidió suicidarse envenenándose por ingesta masiva de pescado, su ausentismo escolar, la devoción de su padre hacia el régimen nazi y otras tantas historias que a pesar de ser muy interesantes, están colmadas de detalles superfluos que en algunos momentos hacen la lectura algo empalagosa.
No obstante mi interés se renovó cuando supe que recientemente el autor Gunter Grass, confesó ya en su ancianidad, su pertenencia a la Waffen-SS, con lo que devastó su posición izquierdista manifestada no sólo en sus obras, sino también en su proceder literario y político. Entra aquí la apremianza de considerar si el Nobel que se ganó es lo suficientemente merecido para alguien que se expresó con semejante hipocresía. Lo que sí estoy en la obligación de reconocer es que todos tenemos el derecho de exorcizar nuestros demonios y reconocer nuestros errores, aunque hayan muy pocos que tienen el valor de hacerlo, aunque sea tarde para ello.
Lo mejor:
La escapada del abuelo de Óscar en un puerto del Mar Báltico.
Lo peor:
La innecesaria adición de detalles para contar una historia interesante.
Todo esto relatado por el protagonista desde su habitación en un sanatorio mental. Es muy curiosa la manera insistente en que Óscar exalta su proceder extrañamente maduro desde su mismo nacimiento, otorgándose reflexiones complicadas acerca de comportamientos humanos que ni siquiera ha experimentado. Por ejemplo: decide cuando nace que nunca va a llevar a cabo la actividad mercantil que le quiere heredar su supuesto padre, pero sí va a aceptar de buen agrado el tambor de hojalata que su mamá le va a regalar cuando cumpla tres años.
Una vez sucedido este hecho, decide que no quiere crecer más físicamente y que se va a hacer el “retardado” para evitar la interacción con su entorno que se le antoja aburrido y vano. Para esto ejecuta un plan por demás maquiavélico: aprovecha que en su fiesta de tercer aniversario su padre deja abierta la verja que separa el segundo nivel en el que vive con las escaleras que dan al almacén en el primer nivel, para bajar cuidadosamente y dejar su tambor al final de la escalera y así evitar que se averíe con lo que pretende llevar a cabo, luego sube y se deja caer para que el accidente pueda justificar su falta de crecimiento en los años posteriores. ¡Que conveniente! No?
A partir de esto, el niño se vuelve un verdadero fastidio con este tambor y todos los que su mamá le debe comprar, porque cada vez que quieren quitárselos el niño emite aterradores gritos capaces de romper todo lo que haya de vidrio en la vecindad. Esta capacidad fue perfeccionándola para poder romper vidrios específicos y con exactitud, lo que en el futuro le permitió jugarle bromas a los desprevenidos transeúntes.
El libro continúa con los relatos que sólo un interno de sanatorio con todo el tiempo del mundo puede recordar: la historia de las faldas de su abuela, la desaparición de su abuelo incendiario y fugitivo de la justicia, la infidelidad de su mamá con su primo Jan que terminó en tragedia cuando se embarazó y decidió suicidarse envenenándose por ingesta masiva de pescado, su ausentismo escolar, la devoción de su padre hacia el régimen nazi y otras tantas historias que a pesar de ser muy interesantes, están colmadas de detalles superfluos que en algunos momentos hacen la lectura algo empalagosa.
No obstante mi interés se renovó cuando supe que recientemente el autor Gunter Grass, confesó ya en su ancianidad, su pertenencia a la Waffen-SS, con lo que devastó su posición izquierdista manifestada no sólo en sus obras, sino también en su proceder literario y político. Entra aquí la apremianza de considerar si el Nobel que se ganó es lo suficientemente merecido para alguien que se expresó con semejante hipocresía. Lo que sí estoy en la obligación de reconocer es que todos tenemos el derecho de exorcizar nuestros demonios y reconocer nuestros errores, aunque hayan muy pocos que tienen el valor de hacerlo, aunque sea tarde para ello.
Lo mejor:
La escapada del abuelo de Óscar en un puerto del Mar Báltico.
Lo peor:
La innecesaria adición de detalles para contar una historia interesante.
21.11.2006Es interesante pensar que esta obra cumbre de Antoine de Saint Exupery se haya escrito en un momento tan crítico de su vida, pues este autor ya había vivido un sinnúmero de sucesos mayormente trágicos, tales como sus accidentes aéreos, sus relaciones amorosas inconstantes y la inminencia de la guerra, la cual vivió en un principio desde Norteamérica y luego se vinculó a ella haciendo parte de la fuerza aérea de las naciones aliadas, realizando reconocimientos aéreos del norte de África y la zona mediterránea de Europa y en donde finalmente encontró la muerte.
El principito refleja una constante búsqueda de lo relevante, lo divino y lo ansiado; lo que indiscutiblemente nos destina a lo sencillo, lo cercano, el hogar y lo básico de las relaciones puras e inmutables. La rosa en mi humilde opinión, es la musa que inspira toda la obra, a pesar de su pequeñez física y de sus incesantes caprichos, que hacen que el principito huya de su asteroide para buscar en otros mundos la felicidad que está al alcance de su mano, con su cordero, sus volcanes, sus retoños de baobas, su rosa y sus crepúsculos impetuosos.
Esta rosa está inspirada categóricamente en su esposa Consuelo, la latinoamericana que le robó el corazón y en muchas ocasiones la cordura, pues a pesar de ser rechazada por la sociedad francesa y de las continuas ausencias de Exupery, siempre se comportó como la incondicional pareja de este controversial escritor. De hecho alguna vez Antoine expresó su arrepentimiento de no haber dedicado esta obra a Consuelo, en vez de a su amigo León.
El principito es una obra llena de hermosas metáforas y pequeños tesoros escondidos, que se revelan poco a poco, a medida que lees y relees sus páginas descubriendo en sus personajes la trascendencia que tiene mantener vivo el niño que llevamos dentro.
Lo mejor:
El personaje más seductor es el lobo, quien con su honestidad y urgencia de cariño, le enseñó al principito la verdadera importancia que tenía la rosa que le había domesticado el corazón.
Lo peor:
Que no le hiciera honor a la rosa verdadera en la dedicatoria.
Frases favoritas:
"Los ritos son necesarios"
El principito refleja una constante búsqueda de lo relevante, lo divino y lo ansiado; lo que indiscutiblemente nos destina a lo sencillo, lo cercano, el hogar y lo básico de las relaciones puras e inmutables. La rosa en mi humilde opinión, es la musa que inspira toda la obra, a pesar de su pequeñez física y de sus incesantes caprichos, que hacen que el principito huya de su asteroide para buscar en otros mundos la felicidad que está al alcance de su mano, con su cordero, sus volcanes, sus retoños de baobas, su rosa y sus crepúsculos impetuosos.
Esta rosa está inspirada categóricamente en su esposa Consuelo, la latinoamericana que le robó el corazón y en muchas ocasiones la cordura, pues a pesar de ser rechazada por la sociedad francesa y de las continuas ausencias de Exupery, siempre se comportó como la incondicional pareja de este controversial escritor. De hecho alguna vez Antoine expresó su arrepentimiento de no haber dedicado esta obra a Consuelo, en vez de a su amigo León.
El principito es una obra llena de hermosas metáforas y pequeños tesoros escondidos, que se revelan poco a poco, a medida que lees y relees sus páginas descubriendo en sus personajes la trascendencia que tiene mantener vivo el niño que llevamos dentro.
Lo mejor:
El personaje más seductor es el lobo, quien con su honestidad y urgencia de cariño, le enseñó al principito la verdadera importancia que tenía la rosa que le había domesticado el corazón.
Lo peor:
Que no le hiciera honor a la rosa verdadera en la dedicatoria.
Frases favoritas:
"Los ritos son necesarios"
Evocación
Rating: 8
21.11.2006Melancolía. Ese es el sentimiento que se experimenta al leer esta estupenda novela histórica. Catherine Clements nos tiene acostumbrados a sus relatos minuciosos de la historia, condimentados con sucesos personales de sus personajes interesantes e intensos. En este caso, tenemos las vivencias de los judíos sefardíes, que parten desde Portugal en una incesante peregrinación por toda Europa pues el rechazo que las comunidades locales de cada país les profesan, los condena a vivir de un lado a otro tratando de salvar a sus hermanos judíos maltratados.
La Senhora se constituye en un icono providencial para su comunidad, en la medida que sus influencias y poderío económico le permiten realizar intrincadas comisiones de carácter político y social, para dar mayor bienestar a sus hermanos. La escritora relata con lujo de detalles el modo de vida de esta época con todas sus ostentaciones tanto en las personas como en las ciudades (Portuguesas, Italianas, Turcas, etc) y se esfuerza especialmente en delinear la magnífica pero platónica relación que surge entre la Senhora y su sobrino que se denominó de diferentes maneras a lo largo de la obra, pero que personalmente prefiero llamar El Nassi.
La historia termina con las remembranzas del Nassi de su vida al lado de La Senhora a la que nunca pudo amar libremente, pero que al finalizar su vida, en esos crepúsculos fascinadores de Estambul desde su alminar, recuerda persistentemente esperando la hora final cuando quizás su espíritu sea lo suficientemente determinado, como para encontrarse con el amor de su vida que en algún lugar lo puede estar esperando…
Lo mejor:
Es espléndido el modo que utiliza para relatar las vivencias de éste último en el reino Turco cuando el mismo fue preponderante en Europa y me admira la capacidad de este imperio de tolerar los diferentes credos dentro de sus dominios ya que a pesar de ser El Nassi un judío, no tuvo inconveniente para entablar una encantadora amistad con el Sultán.
Lo peor:
El carácter aparentemente frío de la Senhora que causaba gran frustración en el Nassi, pero bueno, en esencia eso también hace interesante la historia.
La Senhora se constituye en un icono providencial para su comunidad, en la medida que sus influencias y poderío económico le permiten realizar intrincadas comisiones de carácter político y social, para dar mayor bienestar a sus hermanos. La escritora relata con lujo de detalles el modo de vida de esta época con todas sus ostentaciones tanto en las personas como en las ciudades (Portuguesas, Italianas, Turcas, etc) y se esfuerza especialmente en delinear la magnífica pero platónica relación que surge entre la Senhora y su sobrino que se denominó de diferentes maneras a lo largo de la obra, pero que personalmente prefiero llamar El Nassi.
La historia termina con las remembranzas del Nassi de su vida al lado de La Senhora a la que nunca pudo amar libremente, pero que al finalizar su vida, en esos crepúsculos fascinadores de Estambul desde su alminar, recuerda persistentemente esperando la hora final cuando quizás su espíritu sea lo suficientemente determinado, como para encontrarse con el amor de su vida que en algún lugar lo puede estar esperando…
Lo mejor:
Es espléndido el modo que utiliza para relatar las vivencias de éste último en el reino Turco cuando el mismo fue preponderante en Europa y me admira la capacidad de este imperio de tolerar los diferentes credos dentro de sus dominios ya que a pesar de ser El Nassi un judío, no tuvo inconveniente para entablar una encantadora amistad con el Sultán.
Lo peor:
El carácter aparentemente frío de la Senhora que causaba gran frustración en el Nassi, pero bueno, en esencia eso también hace interesante la historia.

