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Júlia
Barcelona, España. Último login: hace más de un mes
Críticas de Júlia
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In economia veritas
Rating: 8Freakonomics: Un economista politicamente incorrecto explora el lado oculta de lo que nos afecta
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Autor:
Steven D. Levitt, Stephen J. Dubner
Por ejemplo: una de las tesis es que, atendiendo a los datos, parece que existe una clara relación entre el descenso de la criminalidad en estados unidos a finales de los noventa y el derecho al aborto. ¿Qué tiene que ver la velocidad con el chorizo?, se pregunta el desarmado lector. Pues mucho: Levitt intenta demostrar que la legalización al aborto en los setenta permitió que muchos embarazos indeseados no prosperaran. Estadísticamente, muchos de esos embarazos eran de adolescentes analfabetas con escasos recursos para mantener a una criatura. Esas condiciones familiares son -ojo, siempre por estadística- las que conducen a un crío... a la criminalidad. ¿Provocador? Mucho
De vuelta de todo... o eso creía
Rating: 7
13.02.2007No voy a demorarme en el tema de las descripciones sexuales -que sí, son profusas y explícitas-, porque como alguien ya ha comentado por aquí el libro está más allá de eso. Es más, pese a que el tema erótico está muy presente y algunos le tachan de machista, a mí me parece que en el fondo la actitud del personaje hacia el sexo es más bien de respecto, incluyendo a las mujeres.
Lo más interesante para mí es que se trata de una novela-ensayo (no olvidemos que Houellebecq es ensayista), donde los hechos son un telón de fondo para la descripción y reflexión sobre los actuales valores de la sociedad occidental (el dinero, la ambición professional, la internacionalización de los mercados) y temas muy actuales de la sociedad francesa en concreto (no pude evitar pensar en los incendios de la periferia parisina cuando el libro habla de la violencia alrededor de la sede del grupo de Valérie).
Lo mejor:
El tono sobrio de todo el libro, y el placer que representa leer alguien que vive sus circunstancias conscientemente: ésa es la clave de H. Conciencia y lengua sin tapujos. Las manías o dificultades sociales del personaje son sólo un añadido prototípico. Y, sobre todo, su sentimiento hacia Valérie. La sensación de no entender cómo ni por qué, pero estar viviéndolo.
Lo peor:
Los últimos párrafos... Me parecía muy honrosa la actitud que él adopta tras la tragedia: ni una lágrima, ni una reflexión autocompasiva y quejumbrosa. El knocked out impecable... hasta los últimos párrafos. Hubiera preferida que hubiera mantenido el tono.
Lo más interesante para mí es que se trata de una novela-ensayo (no olvidemos que Houellebecq es ensayista), donde los hechos son un telón de fondo para la descripción y reflexión sobre los actuales valores de la sociedad occidental (el dinero, la ambición professional, la internacionalización de los mercados) y temas muy actuales de la sociedad francesa en concreto (no pude evitar pensar en los incendios de la periferia parisina cuando el libro habla de la violencia alrededor de la sede del grupo de Valérie).
Lo mejor:
El tono sobrio de todo el libro, y el placer que representa leer alguien que vive sus circunstancias conscientemente: ésa es la clave de H. Conciencia y lengua sin tapujos. Las manías o dificultades sociales del personaje son sólo un añadido prototípico. Y, sobre todo, su sentimiento hacia Valérie. La sensación de no entender cómo ni por qué, pero estar viviéndolo.
Lo peor:
Los últimos párrafos... Me parecía muy honrosa la actitud que él adopta tras la tragedia: ni una lágrima, ni una reflexión autocompasiva y quejumbrosa. El knocked out impecable... hasta los últimos párrafos. Hubiera preferida que hubiera mantenido el tono.
But Godot will never come
Rating: 9
13.02.2007Yo andaba paseando por Irlanda, allá por el verano de 2002, cuando una noche fui a dar a una taberna oscura y estrecha como todas las tabernas. Pero aquella noche, en el altillo del local, sobre las risas irlandesas, pude asistir a un teatrillo de los sueños. Lo que a mí me parecieron dos duendecillos se colocaron de pie y en silencio frente a mí, juntos y cada uno con un sombrero en la mano. Poco me imaginaba yo que Vladimir y Estragón estaban a punto de cobrar vida y representar una de las obras cumbre de la literatura irlandesa del siglo XX. Beckett es honrado en su tierra, y con razón.

