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Octavio
Marbella, España. Último login: hace 4 días
Críticas de Octavio
La ciencia-ficción de John Carpenter.
Rating: 9“Están Vivos” (1988), “Fantasmas de Marte”(2001) y “2013: Rescate en Los Ángeles”(1997) son tres buenas películas de ciencia-ficción pero con poco, poquísimo presupueso, y no me extraña. Las tres historias son bastante...ejem...incóm odas para los que manejan los dineros en Estados Unidos y éstos no son tan tontos como para pagar a un tío para que les muestre lo que realmente son. En “Están vivos” los alienígenas son los grandes capitalistas que esclavizan secretamente a los humanos a través de la economía del “libre” mercado y con mensajes subliminales tan significativos como “consume” o “forma una familia” . En “Fantasmas de Marte” el patriarcado es sustituido por un matriarcado y los personajes utilizan las drogas para vencer a los malos. Pero es en “2013: Rescate en Los Ángeles” donde John Carpenter hace una lúcida radiografía a la puritana y ultraconservadora casta dominante de los Estados Unidos de América. El presidente (vitalicio) de los EEUU es un fanático religioso obsesionado con erradicar la promiscuidad, el libertinaje, el ateismo y la homosexualidad a través de un régimen policial fascista. El otro malo es un granuja caradura que se disfraza del Che Guevara para comerle el coco a la hija del presidente (una niña pija en busca de emociones fuertes) y así robarle un superdispositivo destructor. Y el protagonista es Snake Pilsken (el especialista Mike-Kurt Russel), antiguo héroe de guerra, harto ya del mundo que le ha tocado vivir, con el único deseo de que le dejen en paz, es obligado a rescatar el dispositivo destructor del presidente pero al final conseguirá vengarse del capitalismo mundial en una pirueta nihilista y políticamente muy incorrecta que da juego para el debate: ¿a quién apoyarías tú en un enfrentamiento militar: a las potencias occidentales o a las del tercer mundo? Pues Carpenter elige la tercera opción: a ninguna y que nos den por cul* a todos.
Los que busquen super-efectos especiales generados por ordenador y la caña del ciberpunk se sentirán decepcionados con esta peli, porque los efectos especiales son un poco de andar por casa. Los que busquen una visión ácida de la actualidad, una buena película de acción y un Western del siglo XXI, que no lo duden: “Están Vivos”, “Fantasmas de Marte” y “2013: Rescate en Nueva York” son sus películas.
Interés decreciente.
Rating: 9Lo dicho. Esos primeros 20 minutos de merecen el dinero de la entrada. Pero ¿Y el resto del film?
Bueeeno...pues es poco original, la verdad. A medida que avanza la pélicula te encuentras con una serie de tópicos que has visto mil veces en otras películas de zombies (El General cabeza-cuadrada, la científica que intenta avisar del caos que se avecina sin que le hagan caso, el coche que no arranca en el momento más peliagudo, el helícóptero que se convierte en la salvación de los protagonistas, y el contagio final que desembocará en el final de la civilización).
Ya sabemos que la gracia de los films de muertos vivientes consiste en ver como una situación controlada se descontrola hasta límites apocalípticos. Pero en esta película el desencadenante es una tontería. Y no me refiero al culebrón que se montan con el padre que dejó abandonada a la madre y la madre que es medio salvaje porque tiene un ojo de cada color, sino porque por muy conserje que sea el personaje de Robert Carlyle, no creo que también tenga las llaves de unas instalaciones supersecretas y superseguras que en teoría tendrían que estar vigiladas las 24 horas del día.
Otro elemento fundamental de las películas de zombies es que sean un poco gamberras (es decir, que tengan un poco de violencia gratuita, grotesca, irreal y exagerada para que la gente se ría un poco entre susto y susto). Y esa escena la encontramos en el descuartizamiento de infectados por las aspas del helicóptero (una escena que ha tenido mucho éxito por lo que leo en revistas y comentarios). Pero a mí esa escena no sólo me deja frío, sino que rompe la atmósfera de verosimilitud que posee la película. Es decir, 28 semanas después se basa en elementos muy realistas y actuales: ocupación militar de soldados norteaméricanos de una zona potencialmente peligrosa. Hay poca diferencia con las imágenes que vemos en el telediario. Y si a esa verosimilitud le mezclamos golpes de efectos frikis como lo del helicóptero descuartizador o el bombardeo indiscriminado de Londres, pues te cargas parte del atractivo de la película.
A pesar de todo, "28 semanas después" es una gran película y recomiendo a todo el mundo que vaya a verla.
Lo mejor:
Los primero 20 minutos.
Su atmósfera realista.
Que la banda sonora conserve el tema central de la primera parte.
Lo peor:
El guión posee un montón de incongruencias y parece no saber cómo acabar.
La escena del helicóptero (en otra película de zombies me hubiera parecido genial, pero en ésta tan realista, chirría mucho).
Analizándolo fríamente suena bastante ridículo. La vida real no es así. Pero es que "300" no intenta reflejar la vida real, ni siquiera un hecho histórico, ni tan siquiera una leyenda: "300" es una película fantástica que se aleja de planteamientos morales para sumergirse en la acción, en la aventura y en unos personajes de cartón-piedra. "300" no engaña: da al público lo que promete, 300 tíos luchando sin cuartel contra un enemigo inmenso hasta perecer heroicamente. 300 John Waynes con espadas, escudos y taparrabos. La película no es un análisis de la sociedad griega en la antigüedad, ni una apología del fascismo encarnado en los espartanos contra el pacifismo "inútil" de los atenienses, ni tan siquiera una metáfora de la guerra de Irak. Es sólo una película de género. Uno debe suspender momentaneamente la realidad para disfrutarla. Y si no puedes hacer ese ejercicio de credulidad, pues no la disfrutarás. Y punto.
Lo mejor:
Que los espartanos parezcan samurais.
La fotografía completamente irreal y fascinante, con esos tonos dorados y oscuros.
Lo peor:
Los discursitos sobre la libertad.
Que algunos malos parezcan sacados del Señor de los Anillos.
La nueva Ciencia-Ficción española
Rating: 9Sus películas tienen varios niveles de lectura y tú eliges con cual te quedas: Acción Mutante puede ser una divertida película de Ciencia-Ficción y de Gangsters y también una corrosiva lectura de los valores éticos y estéticos del mundo contemporáneo.
Lo mejor:
La visión de la España futurista que refleja la película.
Lo peor:
A veces el ritmo decae.
Como confiesa la propia autora en el prólogo del libro, “L´agulla daurada” (La aguja dorada) es, ante todo, la historia de una pasión: el amor sincero por una ciudad: Leningrado, la actual San Petersburgo.
En 1980, Montserrat Roig fue invitada por la editorial soviética “Progreso” a permanecer dos meses en la ciudad de Leningrado, con el fin de documentarse para escribir un libro sobre el asedio de la ciudad en la Segunda Guerra Mundial. Montserrat aprovechó este viaje para ahondar en la mentalidad, la cultura y la forma de vida del pueblo ruso, a través sus monumentos y sus artistas, en especial, de Alexander Pushkin (1799-1837), poeta y novelista, uno de los fundadores de la literatura moderna rusa, exiliado por sus ideas progresistas. Con un estilo cercano, cómplice, Montserrat nos narra su estancia en La Unión Soviética, sus impresiones, sus recelos y esperanzas, sus contratiempos y los momentos agradables, sobretodo cuando entrevista a los supervivientes y a los familiares del asedio de Leningrado: gente humilde y sincera que muestra sus sentimientos sin recelos y que no duda en compartir su traumática experiencia para que la historia no olvide los horrores del pasado.
Porque todo el mundo ha oído hablar de la batalla de Stalingrado (el comienzo del fin del poderío nazi), pero pocos conocen el sacrificio del pueblo de Leningrado, que resistió 900 días las acometidas del ejército nazi, que quería arrasar hasta los cimientos la ciudad donde nació la Revolución Rusa. 900 días de hambre y sufrimiento, de condiciones extremas, de sacrificio, de muertes por inanición. Y los que opinan que esta resistencia fue un ejemplo del poderío y del genio de Stalin se equivocan. El pueblo de Leningrado decidió coger el destino en sus manos y demostrar lo que hasta ese momento parecía imposible: que la Alemania Nazi podía ser derrotada. Es más, debía ser derrotada. Y no lo haría Stalín, un dictadorzuelo genocida que se había dejado engañar por Hitler, sino que lo haría el pueblo, con su tenacidad, con su cabezonería, por su propia vida y por la de sus seres queridos. Fue una resistencia ejemplar para defender la dignidad individual frente al horror nazi. Montserrat Roig, con esta obra, muestra cuáles fueron las auténticas motivaciones y los verdaderos artífices de este episodio de la Segunda Guerra Mundial. Episodio en el que España estuvo desgraciadamente presente, porque uno de los ejércitos sitiadores de Leningrado fue la “División Azul”, 5600 voluntarios franquistas al servicio de la maquinaria de guerra nazi.
Oficialmente, en Leningrado murieron 700.000 civiles, la mayoría de hambre y de frío. Extraoficialmente, la cifra se sitúa entre el millón y medio y los dos millones de civiles muertos.
Y lo digo en serio. Los otros días la vi por enésima vez y todavía me hago un lío con la trama. ¿Qué cuenta “Akira”? ¿una simple historia de mutantes y motoristas ciberpunks? ¿un renacimiento cósmico? ¿una metáfora religiosa? ¿una apología criptofascista?¿ultravi olencia gratuita y zafia? ¿una mezcla de todo lo anterior sin pies ni cabeza? Y el final de la peli ¿quién lo entiende? ¿se ha transformado Tetsuo en un dios? ¿se ha marchado a otra dimensión? Que alguien me lo explique...
Reconozco que yo juego con desventaja porque nunca leí el manga en el que está basada la película. Allá por los años 90, los cómics de “Akira” tenían el prohibitivo precio, para un estudiante de instituto, de ¡475 pesetas! (casi tres euros). Me compré el número dos pero la historia era sutilmente diferente, más cruda, más violenta, más compleja, más madura, muy diferente a la película, que era más efectista, espectacular y “limpia” dentro de la carnicería que narra. La película tiene el defecto típico de toda adaptación de una obra extensa: un montón de información sin apenas profundidad. Exceptuando a Kaneda, Tetsuo y el General, el resto de personajes apenas son esbozos sin fondo ninguno. De los niños mutantes puedes intuir algo, pero casi nada te explican en la película. Y el final, como ya he dicho antes, es para quedarte a cuadros, porque no da ninguna solución y te deja la historia “in media res”.
Akira tiene defectos a mogollón: por un lado, es un poquito pretenciosa, precipitada y confusa. Por otro lado, ideológicamente hablando, “Akira” a veces se convierte en la versión nipona de “La decadencia de Occidente” de Spengler, con esa democracia débil, decadente y corrupta y ese pedazo General, que emulando a Tejero, da un golpe de estado regenerador para solucionar a base de hostias la apatía de las masas ociosas (por no hablar de esos “revolucionarios” incompetentes que en el fondo están siendo utilizados por un miembro de consejo).
Entonces ¿por qué considero a “Akira” como una obra maestra de la ciencia-ficción? Porque a nivel visual revolucionó el género de la animación, consiguiendo una estética que jamás se había logrado plasmar hasta entonces. Dejando a un lado el fondo más o menos pseudo-filosófico-místi co de la trama, casi todas las escenas de la película son acción pura, electrizante y espectacular, consiguiendo un impacto visual a través de unas imágenes increíblemente violentas, grotescas y muy sugerentes. “Akira” suponía un salto cuantitativo y cualitativo en el mundo de la animación (sus buenos millones de yenes se gastaron), un goce frívolo de unas escenas impactantes y ultraviolentas que hasta ese momento no se habían visto en dibujos animados. Una proyección estética de un futuro cruel y deshumanizado donde no había limites a la hora de reflejar ese frenesí brutal y salvaje. Los dibujos animados podían ser mucho más y Katsuhiro Otomo lo demostró con “Akira”. Nos guste o no, “Akira” fue la colleja que occidente necesitaba para tomar en serio la animación japonesa y ver con diferentes ojos a otros maestros como Hayao Miyazaki que llevaba años haciendo animación de calidad como la imprescindible “Nausicaa del valle del viento” (1984) o la divertidisima “Conan el niño del futuro” (1978) y que posteriormente haría nuevos clásicos como "Mi vecino Totoro" (1988) o "El viaje de Chichiro (2001).
Mención a parte merece la formidable banda sonora creada por Geinoh Yamashirogumi, que mezcla multitud de estilos, desde la música clásica europea hasta la música tradicional japonesa, pasando por el minimalismo o el rock sinfónico, con coros y voces que transmiten multitud de sentimientos encontrados, desde angustia e inquietud hasta serenidad y paz. Una obra maestra por sí sola.
Quien mucho abarca poco aprieta.
Rating: 7En cuanto a la película en sí...es correcta, es muy digna, es entretenida, es una recreación histórica muy aproximada a la realidad (aunque la batalla de Rocroi no fue la aniquilación de los tercios españoles ni mucho menos)(aunque a nivel lírico queda muy bien un fin legendario). Las peleas de capa y espada son trepidantes y muy realistas. Los decorados y el vestuario son impresionantes. Resumiendo: es una buena película. Pero...
Pero el director ha querido contar muchas muchas muchas cosas en dos horas y pico (y eso que "Limpieza de Sangre" apenas aparece en la película). Emulando a los norteamericanos, Alatriste se prestaba a ser una saga de dos o tres partes. Material y talento hay de sobra. Pero quizá dinero no, y ahí puede que esté la clave del asunto. La batalla final de Racroi es decepcionante. En lugar de ser el mítico final de los tercios españoles, parece una vulgar gresca en un descampado cualquiera. Flandes apenas se toca (y la batalla que aparece en el libro era muy emocionante y refleja a la perfección el espíritu anti-heróico de los tercios y de Alatriste). Y la trama da unos saltos vertiginosos y algunos personajes están muy desaprovechados (porque no hay tiempo material para desarrollarlos). Y en el debate sobre el acento de Vigo Mortensen no entro (pero hay que reconocer que al principio te descoloca oir a un castellano viejo hablar así).
Resumiendo. Alatriste es una buena película. Pero podría haber sido una magnífica película.
Lo mejor:
Vigo Mortensen (cuando no habla) y Javier Cámara como Conde Duque de Olivares.
Lo peor:
La batalla de Rocroi, por la falta evidente de medios (aun así, los planos medios son impresionantes)
Frases favoritas:
El sol de Flandes es un sol hereje.
La película de Zombies definitiva
Rating: 10Al igual que hiciera John Carpenter con La Cosa: el enigma de otro mundo, este remake no se limita a copiar el film original de George Romero, sino que lo enrriquece y lo actualiza magistralmente.
Es una película que no aburre y cuyo ritmo nunca decae. Además, siguiendo la estela de Danny Boyle en 28 días después, nos muestra a unos zombies más aterradores que nunca.
Otro aspecto a destacar es la buena interpretación de los actores.
Lo mejor:
Los primeros 20 minutos de la película: sencillamente geniales.
Sarah Polley, Jake Weber y Ving Rahmes.
Su final nihilista.
Que dice el señor alcalde que este pueblo es una parodia de los pueblos de la España profunda en los años de la dictadura, pero con un nivel cultural muy elevado y un grado de ironía, surrealismo y humor absurdo muy superior a la media. Los arquetipos clásicos se ven deformados, realzados o caricaturizados de forma desternillante, por medio del discurso pedante y grandilocuente, con la aparatosidad del lenguaje formal, mezclado con frases llanas y coloquiales y refranes populares, sin orden y concierto, que pillan al espectador por sorpresa y cuya reacción pasa de la sonrisa cómplice a la carcajada. Aunque a nosostros nos encanta este pueblo y sus habitantes, reconocemos que tanto surrealismo puede atragantar a más de uno, así que avisados quedáis. También dice el señor alcalde, que José Luis Cuerda, el creador de este invento, intentó repetir jugada con otro film, “Así en el cielo como en la Tierra” en 1995, que la película tenía su gracia, con Fernando Fernán Gómez interpretando al dios de los españoles y a Jesús Bonilla como Jesucristo, pero que no alcanza el nivel de sorpresa de este primer largometraje, que es lo que pasa cuando intentan contarte un mismo chiste dos veces: que aunque sea muy bueno, no tiene la misma gracia.
Y sin nada más que decir, que cada cual se busque las habichuelas como pueda, que para algunos se acerca la hora del vermú y para otros la hora del chicharreo...
Goremanía.
Rating: 7“Anatomía de Grey” es una vuelta de tuerca más en el sub-universo de los culebrones médicos. Rememorando tiempos catódicos pasados, recoge el testigo de series como “Urgencias” (con el George Clooney curando y ligando a la vez) y “Chicago Hope” (un minipunto para los que se acuerden de esta serie). Lo mejor de “Anatomía de Grey” es (¿o debería decir “era”) su frescura, su aparente frivolidad sin parecer ofensiva, sus personajes carismáticos (todos sacados de una agencia de modelos, de lo guapetones y guapetonas que son), su blanco y negro sentido del humor, su sexualidad abierta y sin complejos (y con complejos también) y una banda sonora eficaz y resultona, acorde con los tiempos que corren, una música “con estilo” (signifique lo que signifique eso) y que vale para hacerte soltar la lagrimita cuando muere un paciente (que hay más muertos que en una guerra) o para la enésima ruptura del doctor Macizo con Meredith.
Un culebrón es bueno si engancha, y “Anatomía de Grey” engancha bastante bien, porque es como el culebrón de toda la vida pero sin que se note. Para chavales y chavalas treintañeros que se ríen de su mami porque está enganchada al culebrón venezolano. ¿Yo? Enganchadito desde el primer episodio a Grey y a su hueste carnicera, pero cada vez menos por los motivos expuestos en el primer párrafo (que la competencia con “House” es muy mala y hay que ir al “más difícil todavía” y si un litro de sangre vende, dos litros venderán el doble. Si un tío aplastado vende, todos los tripulantes de un ferry, ni te cuento). Por otro lado, el aspecto sentimental de la serie está cansino. La relación Merdith-Derek es un chicle que de tanto masticarlo ya ha perdido su sabor. A la legua se ve que Rose es una mera comparsa y que el doctor Macizo volverá con su princesita (para luego, más tarde, volver a romper). Cristina (uno de los personajes más divertidos) se ha quedado como pollo sin cabeza con la marcha de Berk y “arrejuntar” a Izzi y a George es una de las mayores cagadas de todos los tiempos y que, como era de esperar, han resuelto de mala manera y “si te he visto (y fornicado) no me acuerdo”.
“Anatomía de Grey” es una serie que se mantiene por inercia, por el carisma de sus personajes y por sus grotescos y rimbombantes espectáculos medico-circenses. Es un avión que ha entrado en barrena creativamente hablando pero que en cuestión de audiencia está viento en popa a toda vela y a las estrellas como el Sputnik. Contradicción pura en un mundo dialéctico. Y yo, también bastante contradictorio y un pelín masoca, veré el próximo nuevo y sangriento episodio pero tapándome los ojos cuando decidan abrir en canal a un pobre paciente.
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