Tienes mensajes en el chat pendientesDesactivar chat
Néstor (45 años)
Valencia, España. Último login: hace una semana
Críticas de Néstor
Mostrar sólo:
cine,
libros,
música |
Ordenar:
por fecha,
por nombre,
por valoración
|
Mostrar:
10,
20,
30,
40 resultados
Puro entretenimiento
Rating: 7
31.08.2008Esta película es puro entretenimiento y pienso que eso ya merece un 7. Para mí el cine no puede olvidar que su misión es suministrar entretenimiento. Es cierto que el cine "de autor" nos puede dar mucho más, pero en mi opinión no debería perderse el norte.
Si meto este rollo es porque la película, si hubiera que hacer una crítica en serio probablemente acabaría en la papelera por americanismo del barato... tiene de todo: los generales un poco locos.... los comandantes inesperadamente inteligentes y sensibles... los políticos norteamericanos en el fondo preocupados por el bien de la humanidad... en fin.. una risa.
Pero repito, si prescindes de todo eso es una película que se ve muy bien, que entretiene y que hasta hace sonreir en algún momento. ¿Hace falta más para una tarde de domingo?
Si meto este rollo es porque la película, si hubiera que hacer una crítica en serio probablemente acabaría en la papelera por americanismo del barato... tiene de todo: los generales un poco locos.... los comandantes inesperadamente inteligentes y sensibles... los políticos norteamericanos en el fondo preocupados por el bien de la humanidad... en fin.. una risa.
Pero repito, si prescindes de todo eso es una película que se ve muy bien, que entretiene y que hasta hace sonreir en algún momento. ¿Hace falta más para una tarde de domingo?
La joven y la madura
Rating: 10
26.08.2008Hablar de una obra maestra y decir algo mínimamente interesante es casi imposible por ello me centraré en el personaje de Shelley Winters.
Creo que en la vida todo es cuestión de opciones y las opciones que tuvo Shelley Winters -con excepción de esta película y de Winchester 73- no fueron buenas. Sin embargo, la gran actriz supo entender en Lolita al personaje de la mujer madura que ha perdido su atractivo físico y que no cuidó otro tipo de "habilidades" cuando aún era tiempo. Eso le da al personaje una calidad patética que Winters supo explotar magníficamente (guiada claro está por Kubrick que sabe muy bien lo que quiere).
Winters (o su personaje) saben de la necesidad de ocultar sus handicaps tras una sonrisa de felicidad que es promesa de juventud. Sin embargo, Humbert Humbert se muestra obstinadamente realista frente a lo real, y lo real es una mujer madura que ha perdido todo su atractivo físico y a la que ya no le queda nada porque no cultivó ninguna otra cualidad.
Otro acierto de la actuación de Winters y del planteamiento de Kubrick es el enfrentamiento entre la joven y la madura. No hay piedad entre estas dos mujeres, aunque en el fondo son la misma mujer. Eso lo descubrimos cuando al final de la película aparece Lolita embarazada y ya comenzando el declive de esa pérdida de la sensualidad femenina.
Ambas mujeres, madre e hija, viven la misma realidad (la de mujeres atractivas que no cultivan otros aspectos) desde perspectivas distintas. Lolita obviamente, la joven, disfruta de la atención babosa de un maduro resultón e interesante como James Mason (excelentemente elegido para el papel) mientras que la madre no es mirada ni siquiera cuando Mason se sacrifica en la cama-altar, como quien se sacrifica para ganar un cielo prometido que tiene en forma de foto en la misma mesilla donde le hace el amor a la madre.
El enfrentamiento entre las dos mujeres es patente, hay innumerables escenas en las que la madura Winters intenta apartar a su "Lolita-cruz" de la vista de ese hogar-dulce-hogar que ella quiere construir con Humbert. Hasta que llegado un momento no ve otra solución (dado que no puede matarla) que mandarla fuera del hogar-dulce-hogar. Lolita por su parte simplemente ignora a su madre, esa vieja que la atosiga con normas y malos humos... porque Lolita quiere disfrutar de toda la atención que sabe que va a recibir de los hombres... no le importa a Lolita que eso sea fugaz, ni sabe que es fugaz, ni quiere saberlo, solo le interesa disfrutar del poder que le da su juventud y su sensualidad femenina en plena explosión.
Humbert Humbert parece, a veces, simplemente asistir como un invitado a la guerra entre la mujer madura y la chica joven... a él no le interesa, como hombre, esa guerra, lo único que desea se lo dictan sus pasiones... no hay en él por tanto la inteligencia que ha de desplegar la mujer madura para inventar un mundo imaginario donde todavía ella es bella.... No, Humbert Humbert es obstinadamente realista y su realismo le lleva a casarse con la mujer que puede darle cierto control de Lolita, únicamente claro está porque es la madre de Lolita.
En fin, supongo que este enfoque es válido como otro cualquiera, pero no me cabe duda que la película admite una visión desde esta perspectiva de la guerra de mujeres que en ella se despliega. Una guerra que obviamente no ganará nadie -ni siquiera Humbert que aparte de momentos fugaces de disfrute vivirá siempre angustiado hasta su muerte-. Con respecto a ellas, al fin y al cabo, ambas tienen un destino parecido... perder la belleza y quedarse sin nada. Quizá Lolita cuando está embarazada está también embarazada de una niña que será su maldición... pero eso ya no lo sabemos.
Creo que en la vida todo es cuestión de opciones y las opciones que tuvo Shelley Winters -con excepción de esta película y de Winchester 73- no fueron buenas. Sin embargo, la gran actriz supo entender en Lolita al personaje de la mujer madura que ha perdido su atractivo físico y que no cuidó otro tipo de "habilidades" cuando aún era tiempo. Eso le da al personaje una calidad patética que Winters supo explotar magníficamente (guiada claro está por Kubrick que sabe muy bien lo que quiere).
Winters (o su personaje) saben de la necesidad de ocultar sus handicaps tras una sonrisa de felicidad que es promesa de juventud. Sin embargo, Humbert Humbert se muestra obstinadamente realista frente a lo real, y lo real es una mujer madura que ha perdido todo su atractivo físico y a la que ya no le queda nada porque no cultivó ninguna otra cualidad.
Otro acierto de la actuación de Winters y del planteamiento de Kubrick es el enfrentamiento entre la joven y la madura. No hay piedad entre estas dos mujeres, aunque en el fondo son la misma mujer. Eso lo descubrimos cuando al final de la película aparece Lolita embarazada y ya comenzando el declive de esa pérdida de la sensualidad femenina.
Ambas mujeres, madre e hija, viven la misma realidad (la de mujeres atractivas que no cultivan otros aspectos) desde perspectivas distintas. Lolita obviamente, la joven, disfruta de la atención babosa de un maduro resultón e interesante como James Mason (excelentemente elegido para el papel) mientras que la madre no es mirada ni siquiera cuando Mason se sacrifica en la cama-altar, como quien se sacrifica para ganar un cielo prometido que tiene en forma de foto en la misma mesilla donde le hace el amor a la madre.
El enfrentamiento entre las dos mujeres es patente, hay innumerables escenas en las que la madura Winters intenta apartar a su "Lolita-cruz" de la vista de ese hogar-dulce-hogar que ella quiere construir con Humbert. Hasta que llegado un momento no ve otra solución (dado que no puede matarla) que mandarla fuera del hogar-dulce-hogar. Lolita por su parte simplemente ignora a su madre, esa vieja que la atosiga con normas y malos humos... porque Lolita quiere disfrutar de toda la atención que sabe que va a recibir de los hombres... no le importa a Lolita que eso sea fugaz, ni sabe que es fugaz, ni quiere saberlo, solo le interesa disfrutar del poder que le da su juventud y su sensualidad femenina en plena explosión.
Humbert Humbert parece, a veces, simplemente asistir como un invitado a la guerra entre la mujer madura y la chica joven... a él no le interesa, como hombre, esa guerra, lo único que desea se lo dictan sus pasiones... no hay en él por tanto la inteligencia que ha de desplegar la mujer madura para inventar un mundo imaginario donde todavía ella es bella.... No, Humbert Humbert es obstinadamente realista y su realismo le lleva a casarse con la mujer que puede darle cierto control de Lolita, únicamente claro está porque es la madre de Lolita.
En fin, supongo que este enfoque es válido como otro cualquiera, pero no me cabe duda que la película admite una visión desde esta perspectiva de la guerra de mujeres que en ella se despliega. Una guerra que obviamente no ganará nadie -ni siquiera Humbert que aparte de momentos fugaces de disfrute vivirá siempre angustiado hasta su muerte-. Con respecto a ellas, al fin y al cabo, ambas tienen un destino parecido... perder la belleza y quedarse sin nada. Quizá Lolita cuando está embarazada está también embarazada de una niña que será su maldición... pero eso ya no lo sabemos.
Esto no es una reseña
Rating: 8
02.08.2008Casi diez años después del acontecimiento literario que supuso la publicación de Juegos de la edad tardía Luis Landero escribió su tercera novela, El mágico aprendiz. La segunda, Caballeros de fortuna, según el propio Landero fue escrita bajo la presión del éxito, una obra que como tantas vino a llenar un hueco en el mercado más que a provocarlo o a crearlo. El mágico aprendiz, por el contrario, ha sido reconocida por su autor como un hijo legítimo y, para lo bueno y para lo malo, tiene los apellidos de su padre. Tanto la primera como ésta hunden sus raíces en temas, obsesiones y formas heredadas de la Generación del 98 y que atraviesan la narrativa española hasta "Tiempo de silencio".
Matías Moro, el protagonista de El mágico aprendiz, es un empleado de una asesoría jurídico-económica que defiende su vida anodina y pacata como una reivindicación de esa forma de la felicidad que consiste en pensar que si nada se hace, nada sucederá. Soltero y cuarentón, Matías divide sus horas entre el trabajo y el ocio televisivo. Ocasionalmente, cuando le apura el ansia del "aguachirle conyugal" en expresión de Cernuda, combate ese deseo con una paja tranquila inducida por una película porno. En ese viaje a ningún lado le acompañan Martínez, Pacheco, Veguita o Bernal, sus compañeros de trabajo. Frente a ellos se alza la figura de Castro, el adinerado propietario de la asesoría, omnisciente, misterioso y un tanto perverso. Entre Castro y sus empleados existe una línea de separación más gruesa que la meramente económica. En esta particular dialéctica amo-esclavo Castro es conocedor de artes, mecanismos y secretos que apenas son presentidos por sus empleados. Castro, además, se sabe poseedor de estos talismanes.
Por debajo de estos dos mundos, existe el inframundo: inmigrantes, parados de más de cincuenta años, una excorista, doña Paula y Martina. Doña Paula recuerda a aquella mujer de Tiempo de silencio, la "redonda consorte del Muecas", que como ella "es apenas tierra". Martina es su hija. Por ella Matías intentará revestirse con los talismanes que posee Castro, fundará una empresa, arrastrará o se dejará arrastrar por Martínez y Pacheco en una odisea que les conducirá a todos ellos a los arrabales de Madrid, recordando otra vez a la novela de Luis Martín-Santos.
El mágico aprendiz como Juegos de la edad tardía tienen innumerables referentes literarios explícitos e implícitos a la Generación del 98. Los protagonistas de aquellas novelas de principios de siglo, Pedro en Tiempo de silencio, o Gregorio en Juegos de la edad tardía, tras un periplo en el que intentaban escapar de la España profunda eran de nuevo deglutidos por su vórtice y volvían al mundo rural donde ejercerían de maridos eunucos o de médicos rurales. España les castraba. Algo de eso queda en las novelas de Landero, solo que ya no hay mundo rural al que volver y los protagonistas no son médicos, abogados o escritores, sino empleados administrativos. El anhelo ha dejado de ser inventar (por ejemplo, un torpedo para ganar la guerra de Cuba) o investigar (un remedio contra el cáncer) y ahora, en El mágico aprendiz, se reduce a entrar en la economía de mercado, hacerse empresario y vender envases a los chinos. Sin embargo, el deseo de respirar un aire foráneo sigue siendo el mismo y también el fracaso o el castigo por haberse dejado apresar por el Ansia.
Frente a estos temas se puede pensar que Landero está condicionado por su vieja profesión de profesor de literatura y que debería mirar hacia una España tan distinta de la de principios de siglo, como de la España tardofranquista; pero también se podría pensar que Landero sabe mirar mejor que otros. Algún crítico despistado ha escrito que El mágico aprendiz "parece asunto del pasado, repleto como está de rancias humoradas y dramatismos", que es una epopeya de la mediocridad exaltada y que predica la consoladora ética del conformismo. Quizá se puedan hacer este tipo de lecturas si los referentes culturales que uno posee están marcados por los mensajes publicitarios y las consignas políticas, pero el anhelo de novedad y actualidad tienen mucho que ver con un país que sigue mirando más afuera que dentro.
Es cierto que esta obra no llega a la altura que alcanzó Juegos de la edad tardía. Me parece que en su construcción hay dos faltas claras, la primera que el ritmo narrativo se estanca en ocasiones, sobre todo hacia mitad de la novela, y la segunda que algunos personajes son esquemáticos o acaban resultando idénticos a sí mismos, como Pacheco quien abusa tanto de su manual para el éxito que acaba también él por parecer un personaje de manual. Martina, que tampoco está lograda, es una Lolita sin coquetería, sin atractivo y demasiado juiciosa para invitar a la transgresión o la aventura; aunque al principio de la novela parece más interesante según avanza ésta nos resulta menos convincente el amor de Matías hacia Martina, pues de ella solo nos queda un argumento: su juventud. Finalmente, la manera en que Landero se deshace de este personaje es una de las cosas peor pensadas en la novela.
A Landero también se le ha escapado la trama policial, apenas esbozada al principio, que podría haber hecho más interesantes algunos capítulos centrales un tanto aburridos.
Sin embargo, el final de la novela aunque quizá haya enfadado a aquellos lectores que quieran hacer una lectura social, es quizá una de las mejores bazas de la obra. Redondo y coherente con el conjunto, consigue transmitir el dulce fracaso de unos personajes que ya en su inicio estaban condenados. El periplo de Matías se cierra así no con el destierro al mundo rural impuesto por los demás (vivido como castración por el Pedro de Tiempo de silencio), sino con el regreso al punto de partida, a una vida estable, acomodada y sin horizontes que él mismo ha elegido. El fracaso no es tanto el de Matías y sus compañeros de viaje como el del lector, que durante toda la novela ha querido que su protagonista fuese más valiente. Como Pacheco y Martínez, el lector también se esconde tras la figura de Matías esperando de él más que lo que espera de sí mismo. El personaje que encarna Matías es demasiado realista para suscitar simpatías.
Y esto, que no es una reseña sino unos comentarios sobre la tercera novela de uno de los pocos autores españoles que intentan hacer una novela que no sea solo técnicamente correcta sino además y sobre todo decir algo, quiero terminarlo con uno de los pasajes que más me ha emocionado.
"Y lo mismo le pasaba con los objetos personales del padre. Siempre los había codiciado, y también a veces los examinaba a hurtadillas y pensaba que algún día serían suyos. Eran muy pocos, y todavía los recordaba: una navaja barbera de cachas blancas, una brocha, un mechero de gasolina, una petaca de cuero para la picadura, un lápiz con funda metálica, una navaja de bolsillo... Esos fueron más o menos los objetos personales del padre durante toda su vida. Con ellos le bastó para hacer una guerra, para emigrar, para formar una familia y participar en la fundación de una ciudad. Si compara esas cosas con las suyas, cuya relación sería interminable, y que culmina con el cono de plata que él usa de llavero, con ese objeto de diseño que no sirve para nada salvo para darle capirotazos y enredar con él no logra entender cómo entre ambos repertorios median apenas treinta años, qué ha ocurrido para que su padre parezca ahora un mendigo y él sin embargo un potentado."
Matías Moro, el protagonista de El mágico aprendiz, es un empleado de una asesoría jurídico-económica que defiende su vida anodina y pacata como una reivindicación de esa forma de la felicidad que consiste en pensar que si nada se hace, nada sucederá. Soltero y cuarentón, Matías divide sus horas entre el trabajo y el ocio televisivo. Ocasionalmente, cuando le apura el ansia del "aguachirle conyugal" en expresión de Cernuda, combate ese deseo con una paja tranquila inducida por una película porno. En ese viaje a ningún lado le acompañan Martínez, Pacheco, Veguita o Bernal, sus compañeros de trabajo. Frente a ellos se alza la figura de Castro, el adinerado propietario de la asesoría, omnisciente, misterioso y un tanto perverso. Entre Castro y sus empleados existe una línea de separación más gruesa que la meramente económica. En esta particular dialéctica amo-esclavo Castro es conocedor de artes, mecanismos y secretos que apenas son presentidos por sus empleados. Castro, además, se sabe poseedor de estos talismanes.
Por debajo de estos dos mundos, existe el inframundo: inmigrantes, parados de más de cincuenta años, una excorista, doña Paula y Martina. Doña Paula recuerda a aquella mujer de Tiempo de silencio, la "redonda consorte del Muecas", que como ella "es apenas tierra". Martina es su hija. Por ella Matías intentará revestirse con los talismanes que posee Castro, fundará una empresa, arrastrará o se dejará arrastrar por Martínez y Pacheco en una odisea que les conducirá a todos ellos a los arrabales de Madrid, recordando otra vez a la novela de Luis Martín-Santos.
El mágico aprendiz como Juegos de la edad tardía tienen innumerables referentes literarios explícitos e implícitos a la Generación del 98. Los protagonistas de aquellas novelas de principios de siglo, Pedro en Tiempo de silencio, o Gregorio en Juegos de la edad tardía, tras un periplo en el que intentaban escapar de la España profunda eran de nuevo deglutidos por su vórtice y volvían al mundo rural donde ejercerían de maridos eunucos o de médicos rurales. España les castraba. Algo de eso queda en las novelas de Landero, solo que ya no hay mundo rural al que volver y los protagonistas no son médicos, abogados o escritores, sino empleados administrativos. El anhelo ha dejado de ser inventar (por ejemplo, un torpedo para ganar la guerra de Cuba) o investigar (un remedio contra el cáncer) y ahora, en El mágico aprendiz, se reduce a entrar en la economía de mercado, hacerse empresario y vender envases a los chinos. Sin embargo, el deseo de respirar un aire foráneo sigue siendo el mismo y también el fracaso o el castigo por haberse dejado apresar por el Ansia.
Frente a estos temas se puede pensar que Landero está condicionado por su vieja profesión de profesor de literatura y que debería mirar hacia una España tan distinta de la de principios de siglo, como de la España tardofranquista; pero también se podría pensar que Landero sabe mirar mejor que otros. Algún crítico despistado ha escrito que El mágico aprendiz "parece asunto del pasado, repleto como está de rancias humoradas y dramatismos", que es una epopeya de la mediocridad exaltada y que predica la consoladora ética del conformismo. Quizá se puedan hacer este tipo de lecturas si los referentes culturales que uno posee están marcados por los mensajes publicitarios y las consignas políticas, pero el anhelo de novedad y actualidad tienen mucho que ver con un país que sigue mirando más afuera que dentro.
Es cierto que esta obra no llega a la altura que alcanzó Juegos de la edad tardía. Me parece que en su construcción hay dos faltas claras, la primera que el ritmo narrativo se estanca en ocasiones, sobre todo hacia mitad de la novela, y la segunda que algunos personajes son esquemáticos o acaban resultando idénticos a sí mismos, como Pacheco quien abusa tanto de su manual para el éxito que acaba también él por parecer un personaje de manual. Martina, que tampoco está lograda, es una Lolita sin coquetería, sin atractivo y demasiado juiciosa para invitar a la transgresión o la aventura; aunque al principio de la novela parece más interesante según avanza ésta nos resulta menos convincente el amor de Matías hacia Martina, pues de ella solo nos queda un argumento: su juventud. Finalmente, la manera en que Landero se deshace de este personaje es una de las cosas peor pensadas en la novela.
A Landero también se le ha escapado la trama policial, apenas esbozada al principio, que podría haber hecho más interesantes algunos capítulos centrales un tanto aburridos.
Sin embargo, el final de la novela aunque quizá haya enfadado a aquellos lectores que quieran hacer una lectura social, es quizá una de las mejores bazas de la obra. Redondo y coherente con el conjunto, consigue transmitir el dulce fracaso de unos personajes que ya en su inicio estaban condenados. El periplo de Matías se cierra así no con el destierro al mundo rural impuesto por los demás (vivido como castración por el Pedro de Tiempo de silencio), sino con el regreso al punto de partida, a una vida estable, acomodada y sin horizontes que él mismo ha elegido. El fracaso no es tanto el de Matías y sus compañeros de viaje como el del lector, que durante toda la novela ha querido que su protagonista fuese más valiente. Como Pacheco y Martínez, el lector también se esconde tras la figura de Matías esperando de él más que lo que espera de sí mismo. El personaje que encarna Matías es demasiado realista para suscitar simpatías.
Y esto, que no es una reseña sino unos comentarios sobre la tercera novela de uno de los pocos autores españoles que intentan hacer una novela que no sea solo técnicamente correcta sino además y sobre todo decir algo, quiero terminarlo con uno de los pasajes que más me ha emocionado.
"Y lo mismo le pasaba con los objetos personales del padre. Siempre los había codiciado, y también a veces los examinaba a hurtadillas y pensaba que algún día serían suyos. Eran muy pocos, y todavía los recordaba: una navaja barbera de cachas blancas, una brocha, un mechero de gasolina, una petaca de cuero para la picadura, un lápiz con funda metálica, una navaja de bolsillo... Esos fueron más o menos los objetos personales del padre durante toda su vida. Con ellos le bastó para hacer una guerra, para emigrar, para formar una familia y participar en la fundación de una ciudad. Si compara esas cosas con las suyas, cuya relación sería interminable, y que culmina con el cono de plata que él usa de llavero, con ese objeto de diseño que no sirve para nada salvo para darle capirotazos y enredar con él no logra entender cómo entre ambos repertorios median apenas treinta años, qué ha ocurrido para que su padre parezca ahora un mendigo y él sin embargo un potentado."
15.07.2008Tengo claro que este libro no es una obra maestra. Que Ficciones de Borges, muchos cuentos de Henry James, Todos los fuegos el fuego de Cortázar, Pedro Páramo de Rulfo, Lolita de Navokov y algunas otras obras lo superan. Con esto quiero decir claro que es un libro magnífico, bien escrito, que mantiene la atención en todo momento y que te lleva de la mano, cada vez con más interés, a un final no del todo sorprendente, yo al menos, me lo veía venir, pero sí interesante. Para que funcione es necesario mirar con los ojos de un niño. Los personajes francamente exquisitos... y completamente de acuerdo que si sabes poco del libro mejor, lo disfrutarás más.
Lo que se puede garantizar es que el libro -si eres una persona con interés en el mundo que te rodea, con interés en la historia y con más intereses- te agradará (poco o mucho, eso es cuestión de hablarlo).
Lo que se puede garantizar es que el libro -si eres una persona con interés en el mundo que te rodea, con interés en la historia y con más intereses- te agradará (poco o mucho, eso es cuestión de hablarlo).
El cura y la menor
Rating: 10
19.06.2008Si la película sufriera (sí, creo que es la palabra correcta) un remake ahora, creo que la titularían "El cura y la menor", naturalmente con intención de ganar taquilla. Pero la película no trata de pederastas. La historia superficial es que un "pastor" de alguna indefinida iglesia norteamericana, creo que no dicen cual, es expulsado de su iglesia por algún affair. Entonces empieza a trabajar como guía turístico, y en el viaje que es la película lleva a un grupo de mujeres "entradas en años" que hacen un viaje por México. Les acompaña una jovencita y ahí surge el conflicto porque una de las entradas-en-años intenta por todos los medios que la menor no seduzca al mayor: algo francamente dificil.
El protagonista es Richard Burton, al que acompañan dos mujeres de bandera: Ava Gardner y Debora Kerr. Ambas formarán un triángulo muy interesante con Richard.
La película tiene mil cosas interesantes, unos diálogos profundos y divertidos a la vez, que hablan de la vida con mayúsculas, nada de tonterías, aquí, señores, se habla de la vida tal y como es. De los diferentes niveles en que un ser humano vive... a veces entre la fantasía y la realidad... teniendo que pensar en un nivel y actuar en el otro. La película habla del amor y del sexo y también de la posibilidad de vivir con pasión sin sexo (Debora lo hace). Habla de las necesidades de los hombres y las mujeres de compartir su vida con los otros: Ava Gardner es una de esas mujeres que necesita el amor pero también el sexo y durante años, hasta que muere su marido, tiene cubiertas esas facetas, una con el marido (el amor), la otra con dos cubanos de maracas (el sexo). La película también habla de necesidades más elevadas, como la necesidad de Richard Burton de hacer un sitio en el mundo para la ética, de perdonar, de no ser cruel con aquellos que viven en la completa idiotez y que si fueran despertados y enfrentados a su vida real quedarían aniquilados.
En fin, una película de las que ya no se hacen, quizá por una razón simple, nadie las sabe apreciar; o casi nadie. Quizás en el año 3245 unos arqueólogos encuentren un DVD y puedan apreciar un tesoro como este. Si la puedes disfrutar es que eres alguien interesante. Enhorabuena.
El protagonista es Richard Burton, al que acompañan dos mujeres de bandera: Ava Gardner y Debora Kerr. Ambas formarán un triángulo muy interesante con Richard.
La película tiene mil cosas interesantes, unos diálogos profundos y divertidos a la vez, que hablan de la vida con mayúsculas, nada de tonterías, aquí, señores, se habla de la vida tal y como es. De los diferentes niveles en que un ser humano vive... a veces entre la fantasía y la realidad... teniendo que pensar en un nivel y actuar en el otro. La película habla del amor y del sexo y también de la posibilidad de vivir con pasión sin sexo (Debora lo hace). Habla de las necesidades de los hombres y las mujeres de compartir su vida con los otros: Ava Gardner es una de esas mujeres que necesita el amor pero también el sexo y durante años, hasta que muere su marido, tiene cubiertas esas facetas, una con el marido (el amor), la otra con dos cubanos de maracas (el sexo). La película también habla de necesidades más elevadas, como la necesidad de Richard Burton de hacer un sitio en el mundo para la ética, de perdonar, de no ser cruel con aquellos que viven en la completa idiotez y que si fueran despertados y enfrentados a su vida real quedarían aniquilados.
En fin, una película de las que ya no se hacen, quizá por una razón simple, nadie las sabe apreciar; o casi nadie. Quizás en el año 3245 unos arqueólogos encuentren un DVD y puedan apreciar un tesoro como este. Si la puedes disfrutar es que eres alguien interesante. Enhorabuena.
Interesante perspectiva
Rating: 6
16.06.2008Dentro de la abundante filmografía sobre el holocausto, esta película se centra en las secuelas tardías que hechos sucedidos muchos años antes tienen en sus protagonistas y descendientes. La idea sin duda es interesante y en la película aparecen aspectos que están en la realidad, como el sentimiento de culpa por haber sobrevivido, que autores como Primo Levi o Hanna Arendt han tratado. Sin embargo, la cosa se queda ahí y en cierta sobreactuación de Susan Sarandon que está pidiendo a gritos ese papel de actriz olvidada, de vieja gloria del cine que necesita la cámara para sobrevivir. Bromas aparte, es cierto que Susan no está bien en el papel y es cierto que la historia se queda en un esbozo. Por ejemplo, ya que el planteamiento del film es hablar de las secuelas a largo plazo y que se insinúa que también en los hijos ha dejado huella el paso por el campo de concentración de su madre.. hubiera estado bien explorar más y mejor este lado tan hermético del problema. Alguien me decía que los hijos de los nazis iban a terapia para tratar de superar la vergüenza de ser hijos de quien eran hijos. Curioso, ¿no? Campos de concentración hubo en europa central, en Francia, como al que se hace referencia en la película, pero también lo hubo tras la guerra civil en Alicante... Enfin, los hijos de unos y otros han vivido de manera tan distinta esas secuelas. ¿Verdad?
Buen cine bélico
Rating: 8
25.05.2008Quien considere que el cine bélico es mejor cuanta más sangre se desparrame que no vea esta película. Si alguien piensa, por el contrario, que en el cine bélico, además de entretener, caben otros planteamientos entonces puede acercarse a esta película y pasar un rato muy interesante. El film plantea la aportación que hicieron los argelinos voluntarios para defender a Francia de la ocupación Nazi y cómo el estado francés retribuyó esa aportación de vidas. Como en todo buen cine bélico siempre hay uno o varios temas secundarios que corren paralelos a la guerra. En este caso podemos ver las relaciones entre una francesa y un argelino; los problemas de identidad de los argelinos (que no saben bien si quisieran ser franceses, pero que tampoco les dejan serlo...); el dilema entre la pertenencia a un grupo y el deseo de occidentalizarse (que es un problema perfectamente vigente en países latinos, por ejemplo).... en fin... una película bien hecha que se ve con agrado.
El contacto de los queridos
Rating: 10
04.05.2008Yo creo que cada tipo de cine tiene su momento. Y aunque pienso que el cine tiene que ser "entretenido", entiendo que el entretenimiento tiene muchas formas. No siempre entretiene más lo que más nos hace reír. Es más, a veces, las películas presuntamente entretenidas, sencillamente nos aburren. Gritos y susurros desde esta idea más amplia de lo que es entretenimiento es una película que te atrapa desde el primer momento, que te transmite sentimientos, anhelos, pasiones. Supongo que en otro momento no me hubiera gustado tanto como me ha gustado, pero ahora mismo la recomiendo para esos días en que uno está solo y quiere estar consigo mismo.
Cine que intenta retratar la vida
Rating: 84 meses, 3 semanas y 2 días (2007)
- Título original: 4 luni, 3 saptamani si 2 zile
-
Director:
Cristian Mungiu
Lo mejor:
La escena en que las dos amigas se quedan solas después que se va el "médico" y cómo empiezan a reprocharse la una a la otra lo que acaban de vivir. Pocas veces he visto en el cine escenas de tanta tensión.
Lo peor:
Hay alguna escena demasiado explícita.
Un As en el hoyo
Rating: 9
31.08.2007Podría haberse traducido por Un As en el hoyo (Ace in the Hole), porque eso es lo que encuentra Tatum (Kirk Douglas), un periodista en busca de una noticia sensacional, que después de un año trabajando en un periódico local (tras haber sido despedido de otros más importantes), finalmente encuentra ese "As". El as es un pobre hombre atrapado en el fondo de una vieja cueva india abandonada. Tatum rápìdamente comprende que ahí hay una historia y hace todo lo posible para venderla y para que le dure, al menos, una semana. Tiempo suficiente para elevarse a lo más "alto" de su profesión.
No sólo es la historia de un periodista poco escrupuloso, es también una historia acerca de lo que significa The Truth (la verdad), que ya al principio de la película aparece como lema en el periódico local donde Tatum empieza a trabajar, en un cuadro bordado por una vieja periodista. La verdad desde luego no es algo que está ahí y simplemente hay que retratarla, lo que enseña la película es que la verdad se inventa, se escribe y se difunde.
Aparte de la reflexión acerca del periodismo como un arte de construir la verdad, es también una película que presenta una galería de personajes, trazados con pinceladas gruesas y rápidas, pero precisas. La mujer del hombre que está en el interior de la cueva, sus padres, el Sheriff, el constructor, el hombre-de-a-pie... Billy tenía la capacidad de hacer películas que parecen simples pero que contienen capas y capas, y que forman una especie de fruta exótica que se puede degustar simplemente por su sabor, pero también por sus propiedades alimenticias, por sus vitaminas...
Billy Wilder no siempre hizo obras maestras, pero en esta ocasión lo consiguió. En su filmografía yo sólo pondría El apartamento por delante de esta. Simplemente, magnífica.
Lo mejor:
Kirk Douglas hace del personaje central un tipo creíble y sólido.
Lo peor:
El final no me acaba de parecer 100 por 100 perfecto.... pero normalmente me pasa con los finales de las películas de Billy Wilder. Es un problema mío supongo.
No sólo es la historia de un periodista poco escrupuloso, es también una historia acerca de lo que significa The Truth (la verdad), que ya al principio de la película aparece como lema en el periódico local donde Tatum empieza a trabajar, en un cuadro bordado por una vieja periodista. La verdad desde luego no es algo que está ahí y simplemente hay que retratarla, lo que enseña la película es que la verdad se inventa, se escribe y se difunde.
Aparte de la reflexión acerca del periodismo como un arte de construir la verdad, es también una película que presenta una galería de personajes, trazados con pinceladas gruesas y rápidas, pero precisas. La mujer del hombre que está en el interior de la cueva, sus padres, el Sheriff, el constructor, el hombre-de-a-pie... Billy tenía la capacidad de hacer películas que parecen simples pero que contienen capas y capas, y que forman una especie de fruta exótica que se puede degustar simplemente por su sabor, pero también por sus propiedades alimenticias, por sus vitaminas...
Billy Wilder no siempre hizo obras maestras, pero en esta ocasión lo consiguió. En su filmografía yo sólo pondría El apartamento por delante de esta. Simplemente, magnífica.
Lo mejor:
Kirk Douglas hace del personaje central un tipo creíble y sólido.
Lo peor:
El final no me acaba de parecer 100 por 100 perfecto.... pero normalmente me pasa con los finales de las películas de Billy Wilder. Es un problema mío supongo.
« Anterior 1 2 3 Siguiente »








