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Críticas de JimRaynor

Mostrar sólo: cine, libros, música | Ordenar: por fecha, por nombre, por valoración | Mostrar: 10, 20, 30, 40 resultados

Teniente corrupto (1992)

Teniente corrupto
  • Título original: Bad lieutenant
  • Director: Abel Ferrara
  • Valoracion promedio: 723 votos
01.08.2007Si todos los policías fuesen como el personaje de Harvey Keitel en "Bad lieutenant", la distinción entre malhechores y agentes de la ley dejaría de tener sentido. Hundido hasta el cuello en una ciénaga de vicios, y decidido a recorrer incansablemente la autopista del pecado, este tipo duro no parece creer que el ser padre de familia y católico (así se autoproclama) constituya un impedimento para llevar una vida como la suya. Permanentemente aturdido, anestesiado por el alcohol y drogas varias, entregado a los placeres de la carne, cometiendo actos de corrupción, abusando de la autoridad que le confiere su rango, vendiendo su alma en cada apuesta: así vive este Teniente. Su comportamiento autodestructivo y completamente inmoral hace que más que una persona, sea una caricatura, la sombra, apenas un esbozo de lo que una persona es (como para reforzar esta idea, el director Abel Ferrara ha decidido privar de nombre a este personaje).

La película tiene una trama detrás, eso es cierto. Pero más que contarnos una historia, lo que Ferrara hace es un profundo y conmocionante estudio psico-sociológico de un personaje. Al terminar de ver el film, me puse a pensar qué otro actor hubiese podido encarnarlo. Armé en mi cabeza una pequeña lista con los nombres de aquellos actores a quienes he visto repetidas veces en papeles obscuros, intensos, que demandan una entrega total: Robert De Niro, Sean Penn, Jason Patric, Al Pacino, Willem Dafoe, Daniel Day-Lewis... todos excelentes profesionales, que han dado sobradas muestras de su versatilidad y de tener la capacidad para afrontar desafíos fílmicos. Y sin embargo, el traje de "Bad lieutenant" no le quedaría del todo bien a ninguno de ellos. Se trata de un papel que podría derribar, como a un castillo de naipes, la carrera de un actor no consagrado, o cubrir para siempre con un velo negro la de algún intérprete reputado (¿alguien imagina a Tom Hanks, por caso, haciendo de un tipo con estas características?). Ferrara necesitaba alguien con fuerte presencia escénica, que retratara con crudeza extrema, pero sin caer en el ridículo, al personaje principal. Si la actuación fallaba, la misma suerte correría el producto total. Harvey Keitel era, simplemente, el tipo adecuado, y brinda aquí una de las performances más fuertes que se han visto en la pantalla grande.

Ferrara nos presenta a un individuo detestable, corrompido hasta la médula, cuya decadencia moral parece no terminar de tocar fondo. Acaso sea policía sólo para tener más fácil acceso a ciertas cosas (como las drogas), para que la placa le otorgue credibilidad y poder ante la sociedad. La imagen del policía que está al servicio de la comunidad y protege a los ciudadanos le es tan ajena como los preceptos católicos (a pesar de que se diga a sí mismo y a los demás que pertenece al catolicismo). Sin embargo, Ferrara deja encendida una luz de esperanza: este sujeto, incapaz de comprender que la víctima de un delito pueda perdonar a sus agresores y no tener deseos de venganza, es capaz de reconocer que ha recorrido demasiado camino en la dirección equivocada. Sabe que la vida que lleva está vacía de sentido, y que la orgía de placeres terrenales a los que sucumbe cada día no lograrán calmar la sed de su espíritu. Tal vez sea capaz, también, de pedir perdón y buscar la redención, de acudir a quien pueda ayudarlo a combatir sus demonios internos. Quizás no sea demasiado tarde...

Lo mejor:
Increíble actuación de Harvey Keitel. Derrocha calidad y saca a relucir chapa de actor de raza en un papel complejo, intenso y perturbador. Es el sostén de la película, más allá de la sólida dirección de Abel Ferrara.
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El dormilón (1973)

El dormilón
  • Título original: Sleeper
  • Director: Woody Allen
  • Valoracion promedio: 838 votos
16.07.2007Tengo que confesar que ví "Sleeper" en videocassette. Esa "antigüedad" que es el formato VHS puede parecer, a primera vista, una pésima elección para ver una película futurista como la que me ocupa en este momento. Suena paradójico, es cierto, pero si decimos que se trata de un film de Woody Allen, las cosas comienzan a cobrar sentido.

Me senté frente a la pantalla del televisor esperando ver lo que me gusta conceptualizar como una "auténtica película de Woody Allen". Eso incluye al propio Allen en la piel de algún personaje estrafalario y neurótico que se parece demasiado a él mismo en su carcácter, personalidad y forma de pensar; situaciones disparatadas rebosantes de humor absurdo, satírico, por momentos cercano al cine mudo, que no se esmera en ocultar la mordaz crítica socio-política que subyace en toda la trama; diálogos inteligentes, agudos, plagados de guiños filosófico-psicológicos y referencias culturales; algún que otro homenaje cinematográfico en clave de parodia; Diane Keaton como la contraparte de Allen (su veta de actriz cómica no puede ser puesta en duda); el sexo como elemento omnipresente; música jazz acompañando los fragmentos más desopilantes; y por sobre todo, ingenio y creatividad en dosis sumamente saludables.

Woody Allen siempre fue un tipo sofisticado, y ha sabido explotar correctamente su enorme talento para la comedia, marcando todas sus obras con un sello personalísimo, un distintivo que hasta el menos despierto de los espectadores sabe reconocer. "Sleeper" captura al afamado neoyorquino en todo su esplendor, y su capacidad para entretener no ha disminuido un ápice desde su realización en 1973. Todavía hoy, conserva todo su encanto y constituye uno de los puntos fuertes de su carrera como actor, director y guionista.

Lo mejor:
Es grandiosa, imperdible. Quizás no sea tan "cerebral" como algunas de las posteriores obras de Allen, pero, ¡vaya si es divertida! Los amantes de la comedia la encontrarán irresistible, pero en general, todo partidario del buen cine sabrá reconocer su innegable mérito.

Frases favoritas:
- "Mi cerebro es mi segundo órgano favorito".

- "El médico dijo que me iría a casa en dos días, ¡sólo se equivocó por 199 años!".
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Vinieron de dentro de... (1975)

Vinieron de dentro de...
05.07.2007El debut cinematográfico de David Cronenberg es un diamante en bruto. No es la mejor película del afamado realizador canadiense, ni mucho menos, pero es el pilar sobre el que se apoya prácticamente toda su filmografía. "Shivers", en efecto, contiene la mayor parte de los ingredientes (sino todos) que componen la estética y el estilo que Cronenberg ha sabido patentar a lo largo de los años. Sangre, sexo, terror, paranoia y un guión inteligente que admite diversas lecturas están presentes aquí, y en dosis generosas.

El terror de Cronenberg no tiene nada que ver con las casas embrujadas, las criaturas de otro mundo o los monstruos imposibles. La misma vida moderna (y esto lo asemeja a George A. Romero) le proporciona los elementos para construir inquietantes historias de horror/ciencia-ficción, planteando y replanteando el problema de la relación entre hombre y ciencia. Y es precisamente esa cercanía con el mundo cotidiano la que dota a esas historias de implacable efectividad. "Shivers", antecedente directo de "Alien" en más de un sentido, utiliza este recurso a la perfección, transmitiendo la angustia y la sensación de encierro que experimentan los personajes (que dicho sea de paso, no importan demasiado: aquí lo que reina es el devenir de los acontecimientos).

Se sabe: David Cronenberg es un director arriesgado, poco convencional, alguien convencido de que la función del artista consiste en incomodar, en ser transgresor (¡y vaya si lo consigue!). "Shivers" demuestra que el canadiense siempre fue fiel a sí mismo, y sus principios artísticos se han mantenido intactos en el transcurso del tiempo.

Lo mejor:
Cronenberg arranca pisando fuerte, con una película llena de cinismo, escenas repugnantes, toques de humor negro, sexo justificado, crítica social y un final desesperanzador. Y todo hecho con un presupuesto bajo, que los técnicos se han encargado de hacer rendir al máximo. El resultado es un film impactante, recomendable no sólo para los seguidores del director, sino también para todos los que gustan de las experiencias intensas que no se quedan sólo en lo visual, sino que además tienen contenido.
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Destino al infierno (2005)

Destino al infierno
  • Título original: Hoboken Hollow
  • Director: Glen Stephens
  • Valoracion promedio: 22 votos
18.06.2007"Hoboken Hollow" tiene que ser una de las películas menos inspiradas de las últimas décadas. Claro que de haberlo sabido, jamás hubiese perdido mi tiempo viéndola. Tal vez fue el hecho de que Dennis Hopper actúa en ella (en un papel insignificante, por cierto), o el saber que se basa en hechos reales, al estilo de "The Texas chainsaw massacre". Lo cierto es que decidí sentarme a verla, sólo para descubrir que no había nada de interés allí.

La película comienza con una extraña mezcla de escenas explícitas, propias del cine gore, y de personas escapando de algo o alguien hasta entonces desconocido. Esto, sumado a algunas tomas realizadas en un paisaje desértico fotografiado decentemente, me indujo a pensar que estaba en presencia de un producto semejante a los films de terror de la década del año 1970, como la citada película de Tobe Hooper o "The hills have eyes", de Wes Craven. Pero pronto caí en la cuenta de que había realizado un diagnóstico apresurado, erróneo, y todo lo que vino después no hizo otra cosa que amargarme el día. La trama es completamente absurda, vacía, predecible y carente de originalidad. Las escenas de tortura, aunque violentas, no consiguen provocar angustia, quizás porque el producto en su totalidad es de pésima calidad. Y por si esto fuera poco, hay personajes que simplemente están de más, las diferentes historias se suceden de forma desordenada y son presentadas sin una pizca de atractivo, y el recurso de la voz en off, como casi todo aquí, no tiene razón de ser.

He visto muchas películas mediocres, pero pocas como ésta, de la que es realmente difícil rescatar algo positivo.

Lo mejor:
Algún que otro paisaje fotografiado con buen gusto. Aunque me temo que eso no sea suficiente...

Lo peor:
Parece el trabajo de un aficionado. Es increíble advertir cuántas decisiones incorrectas se han tomado al hacer este film, partiendo del mismísimo guión (de una pobreza inusitada) y pasando por los personajes (tan absurdamente perfilados). El nivel decae de forma progresiva y constante, hasta llegar a un final que, además de ser predecible, pretende ridículamente impartir una lección y poner una cuota de sensibilidad a la historia. Hasta Ed Wood las hacía mejores.
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Ningún tonto...

Rating: 8

Un loco anda suelto (1979)

Un loco anda suelto
  • Título original: The Jerk
  • Director: Carl Reiner
  • Valoracion promedio: 58 votos
20.05.2007Cuando uno menciona a Steve Martin, el común de las personas forma en su mente la imagen de un actor canoso, protagonista de películas famosas a nivel mundial. Pero no todos conocen bien la carrera pre-fílmica de Martin, cuando aparecía con regularidad en "Saturday Night Live" y solía ser el tipo más gracioso sobre la faz de la tierra. Sus dos primeros discos, grabaciones de shows cómicos realizados en vivo a fines de la década de 1970, fueron galardonados con el premio "Grammy". Pero las dotes de este texano no se agotaban en la comedia (si bien todas estaba al servicio de ella): era capaz de cantar, de bailar, de tocar el banjo con gran destreza, de componer canciones, de hacer magia, animales con globos y malabarismo. El humor agudo, inteligente y a la vez absurdo era su caballito de batalla, y nadie lo utilizaba tan bien como él. Mucho de todo esto puede encontrarse en "The jerk", su debut en la pantalla grande.

Esta comedia, una de las mejores del director Carl Reiner (con quien Martin ha colaborado en numerosas ocasiones), tiene como personaje central a un tipo tan estúpido ("jerk" puede traducirse como "imbécil") que casi excede lo verosímil. Su escaso entendimiento y su extremadamente inocente forma de ver el mundo lo llevarán a vivir experiencias de lo más variadas, y a involucrarse en situaciones trágicamente graciosas.

Reiner explota al máximo la veta cómica de Martin, permitiéndole desplegar su talento y dejar al descubierto su extenso lenguaje gestual y corporal. El legado de "The jerk" puede advertirse con facilidad en películas como "Dumb & dumber", otra gran comedia protagonizada por "bobos".

Lo mejor:
Todo en esta película, desde su título hasta el afiche promocional, promete hacerte reir hasta que te duela el estómago, y realmente lo consigue. Martin, fiel a su estilo, se ríe de sí mismo. Y no hay nada más gracioso y menos ofensivo que alguien que sabe ubicar el centro de su humor en su propia persona.

Frases favoritas:
"-Página 73, Johnson, Navin R... Ahora soy alguien!! (el personaje de Steve Martin luego de leer su nombre en la guía telefónica).

Y muchas otras, pero pierden el sentido al sacarlas de su contexto.
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Rocky Balboa (2006)

Rocky Balboa
  • Título original: Rocky Balboa
  • Director: Sylvester Stallone
  • Valoracion promedio: 7152 votos
03.05.2007La noticia de la filmación de una nueva película del ya mítico boxeador Rocky Balboa me tomó por sorpresa. Sin embargo, para muchos se trató de un acontecimiento relativamente previsible: no faltó quien sostenga que el film es un manotazo de ahogado de Sylvester Stallone, quien en el momento menos exitoso de su extensa carrera, decide rescatar del baúl de los recuerdos al personaje que le otorgó fama y reconocimiento mundial, así como el cariño del público. Así, decidió escribir un nuevo guión y ponerse tanto delante como detrás de la cámara, con la nostalgia de la gente como su mejor aliado, y como única esperanza de que este proyecto descabellado llegue a buen puerto. A través de este cristal han visto muchos a la sexta entrega de la saga, postura que no comparto en absoluto. Mi visión sobre el asunto podrá pecar de ser excesivamente romántica, pero honestamente creo que Sly, al igual que Rocky, no es de los que dejan las cosas sin terminar, y la historia del señor Balboa estaba necesitando un cierre más definitivo, una conclusión actualizada. Porque si hemos seguido su historia durante tanto tiempo, ¿por qué estaría mal ver cómo continúa, y ocasionalmente, saber cómo acaba? Al menos esta película tiene más sabor a "última" que "Rocky V".

"Rocky Balboa" se parece en más de un aspecto a su predecesora inmediata: tiene al barrio como principal escenario, vuelve a hacer foco en la relación padre-hijo y posee una trama escencialmente dramática (aunque, por supuesto, la acción también está presente, bajo la forma de un combate presentado con un detallado realismo que no se ha visto en las anteriores entregas). Pero esta película bebe principalmente de la cinta original de John G. Avildsen, volviendo a las fuentes en ocasiones de forma obvia y otras veces de manera sorpresiva e inesperada.

El guión de Stallone resulta tan cálido, dramático, divertido y emotivo como cabría esperar, con diálogos inteligentes y de profunda simpleza, sin caer nunca en el remate absurdo o en la sensiblería. Sly brinda una de sus mejores actuaciones en mucho tiempo, confirmando lo que ya sabíamos: este personaje le cae como anillo al dedo. Por otra parte, utilizó recursos estilísticos que, si bien no son innovadores, fueron empleados de manera oportuna, logrando así transmitir de forma más efectiva emociones y sensaciones (esto puede verse con creces en el adrenalínico final).

Resulta una grata experiencia ver desfilar nuevamente a toda una galería de personajes que han hecho a la saga lo que es. Y la imagen de Rocky, caminando por las calles de Filadelfia con su sombrero, o corriendo mientras la nieve cae en la ciudad, ha sabido mantener intacto su poder a lo largo de los años. Stallone tiene razón al afirmar que el cine ha perdido a sus héroes de antaño. Y Rocky es un héroe, pero no a la manera de Batman o Superman. Se trata, en cambio, de un hombre común y corriente, pero dispuesto a resistir los golpes de la vida tanto como sea posible, lo cual no deja de ser inspirador. En medio de tanta decadencia moral y crisis de valores, observar a Balboa impartiendo con sus actos y sus palabras verdaderas lecciones de vida, es comparable a un trago de agua fresca luego de cruzar un desierto.

Que los detractores de Stallone digan lo que quieran: esta es una película que merece ser vista, y es quizás la secuela más digna que ha tenido la "Rocky" de 1976. ¿Golpe de márketing? No lo sé, pero hacía mucha falta. Hasta siempre, Rocky.

Lo mejor:
Rocky Balboa y Sylvester Stallone decidieron exorcizar sus demonios, y en el intento, nos dejan imágenes indelebles y reflexiones profundas, que hacen las veces de pequeño manual para sobrevivir en el ring de la vida. Gracias, Rocky. Gracias, Sly.

Frases favoritas:
"-Si uno vive demasiado tiempo en un sitio, te conviertes en ese lugar".

"-Es un mundo diferente.

-Sólo la ropa es diferente".

"-Mientras más viejo soy, más cosas tengo que dejar atrás".

"-O quizás quiero sustituir dolor viejo por dolor nuevo".

"-No se trata de lo duro que pegues. Se trata de cuánto puedes aguantar y seguir adelante".

"-Probarás que lo único que no envejece es el corazón".
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Los ángeles del infierno (1966)

Los ángeles del infierno
  • Título original: The Wild Angels
  • Director: Peter Bogdanovich, Roger Corman
  • Valoracion promedio: 71 voto
16.04.2007Un buen día, Roger Corman decidió que ya había hecho suficientes adaptaciones cinematográficas de historias de Edgar A. Poe (todas ellas de gran calidad artística, por cierto). Así fue que decidió encarar nuevos proyectos, cuyo eje central sería el estilo de vida, la forma de ver el mundo, los ideales, valores y deseos de la juventud de la época.

Si algo caracterizó a la segunda mitad de la década del año 1960 fue el dinamismo, el cambio constante. En pocos años se produjeron hondas transformaciones socio-culturales: eran tiempos de jóvenes transgresores, de cabello largo, consumidores de un rock que había dejado atrás la ingenuidad para convertirse en bandera de incoformistas, activistas y rebeldes de toda clase y color. El uso generalizado de drogas y la incipiente revolución sexual completaban un panorama social en permanente ebullición. Y mucho de todo esto puede encontrarse en "The wild angels".

En el año de su estreno, esta película levantó nubes de polvo entre el público y algunos sectores de la crítica, por el carácter escandaloso y políticamente incorrecto de diversas escenas, que tenían como protagonistas a una banda de motoqueros (en obvia referencia a los míticos "Hell´s Angels"). Vestidos con ropas de cuero negro, portando cruces esvásticas y montando poderosas motocicletas, estos "hijos del rigor" eran parte del paisaje de la época, así como también lo eran los hippies.

Peter Fonda, que protagoniza al líder de la banda, encontró el papel que lo definiría para siempre como figura de culto, ícono de la rebeldía de la nueva generación y símbolo de la lucha "anti-establishment". Sobre el final del film, su personaje pronuncia un discurso que ha ganado cierta fama, y que sintetiza a la perfección sus ansias de vivir sin ataduras ni restricciones de ningún tipo: "We wanna be free! We wanna be free to do what we wanna do. We wanna be free to ride. We wanna be free to ride our machines without being hassled by The Man!".

El afiche promocional de "The wild angels" rezaba: "Su credo es la violencia. Su dios es el odio". Y ciertamente al verla, uno no puede evitar pensar que, al lado de este film, "The wild one" (la célebre "biker movie" que protagonizara Marlon Brando doce años antes) luce tierna e inofensiva.

Con esta película, Corman se jugó el todo por el todo. Y le salió bien.

Lo mejor:
El personaje de Peter Fonda, el tono irreverente de la película. Una de las apuestas más fuertes de Roger Corman.
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Rocky (1976)

Rocky
  • Título original: Rocky
  • Director: John G. Avildsen
  • Valoracion promedio: 970 votos
09.04.2007Antes de 1976, Sylvester Stallone era un actor poco conocido que había tenido papeles menores y protagónicos sin mucha importancia, incluyendo una aparición en "Bananas" (de Woody Allen), un trabajo en un film de Roger Corman y un debut en una película prohibida para menores. Cuando vendió el guión de "Rocky", se encontraba en bancarrota: éste era su último cartucho. Puso como condición que el papel principal debía ser para él, y así nació uno de los personajes más queridos y memorables del mundo cinematográfico. El film arrasó con los premios "Oscar" de 1976, llevándose, entre otras, la estatuilla a la mejor película (venciendo nada más ni nada menos que a "Network" y a "Taxi driver").

Nadie imaginó el gigantesco impacto cultural y el éxito que "Rocky" cosecharía. Se trata, en esencia, de la historia de Rocky Balboa, un boxeador de Filadelfia que nunca pudo alcanzar la gloria, y para subsistir trabaja como "cobrador" para un prestamista usurero de la ciudad. Hasta que un día, por un extraño giro del destino, Apollo Creed, el campeón mundial de los pesos pesados, lo elige para que lo enfrente en un combate por el título, en lo que comienza siendo un gran golpe de márketing a favor de Creed. Rocky tiene así la oportunidad de su vida, la chance de salir de su miseria y ser, por fin, alguien. ¿No es acaso esto mismo lo que le sucedió a Stallone? Por cierto, su personaje está lleno de ribetes autobiográficos: su origen humilde, su edad y su ascendencia italiana son algunos de ellos.

Gracias a este film, Sylvester se convirtió en una gran estrella del firmamento hollywoodense de la noche a la mañana. Es extraño que alguien a quien se suele considerar el paradigma de la mala actuación (los encargados de los "Golden Raspberry Awards", o simplemente "Razzies", no se cansan de "premiarlo") haya compuesto a un personaje como Rocky de forma tan atractiva, natural y convincente. Balboa no es un tipo de muchas luces, pero le sobra corazón, y a lo largo de la película consigue que los sentimientos del público hacia él vayan mutando de la lástima a la admiración. Al igual que el actor que lo encarna, Rocky es carismático y tiene, dentro de sus limitaciones, un enorme potencial. Sólo necesita que alguien crea en él, para poder creer en sí mismo.

Fundamentalmente, "Rocky" representa el espíritu de lucha, de superación. Nos muestra el enorme valor que tiene llevar una vida humilde (y no desde el punto de vista de los bienes materiales), más allá de que pocas personas sepan apreciar esta cualidad. Nos enseña que incluso las metas más lejanas pueden alcanzarse con esfuerzo, perseverancia y convicción. Lo importante es intentar, especialmente cuando no hay nada que perder.

"Rocky" debe su calidad a un guión bien construido; a una historia dramática, por momentos cómica y siempre emocionante, que llega al corazón; a sus entrañables personajes, en su mayoría representantes de la clase trabajadora (interpretados por un elenco 100% eficiente); la fabulosa y movilizadora banda sonora compuesta por Bill Conti (que rivaliza en fama con partituras de Ennio Morricone, John Williams y Nino Rota); y la acertada elección de locaciones. A estas alturas, escenas como las de Balboa golpeando una media res o subiendo a toda máquina los escalones del Museo de Arte de Filadelfia, forman parte de la cultura popular, y eso no es poca cosa. El tal Stallone disparó así su último cartucho. Y acertó.

Lo mejor:
La historia, los personajes, la banda de sonido, el mensaje.

Frases favoritas:
"- Escucha Bob: si quieres bailar, paga a los músicos".

"- Esta es la tierra de la oportunidad, ¿verdad?".

"- ¿Por qué peleas?

- Porque no canto ni bailo".
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Drácula (1931) (1931)

Drácula (1931)
  • Título original: Dracula
  • Director: Tod Browning
  • Valoracion promedio: 912 votos
31.03.2007Si hablamos de clásicos del cine de terror, es inevitable hacer referencia a "Drácula", de Tod Browning, basada en la obra homónima de Bram Stoker. A partir de ese momento, el archifamoso libro de Stoker ha sido adaptado, homenajeado e incluso parodiado en más ocasiones de las que uno puede recordar, llevando a la creación de un subgénero. Efectivamente, el cine ha bebido (y el término no puede ser más adecuado) incontables veces del apasionante tema del vampirismo, y directores como Francis Ford Coppola, George Romero, Abel Ferrara, Joel Schumacher y Mel Brooks, entre muchos otros, lo han abordado con mayor o menor éxito desde su particular óptica.

Para ser fieles a la historia, es necesario remontarse a 1922, año en el que F.W. Murnau filmó "Nosferatu, el vampiro", basándose en el "Drácula" de Stoker. Los méritos de esta película son tan evidentes como innegables: la increíble puesta en escena, la vívida actuación de Max Scheck (en el rol del vampiro) y su inquietante apariencia. Murnau produjo escenas indelebles y de una fuerza inusitada (quién puede olvidar la sombra espectral de Nosferatu, con sus largos dedos como garras, proyectándose en la pared mientras sube una escalera, o al vampiro levantándose de su ataúd en un acto que desafía la ley de gravedad). Pero es el film de Browning, que apareció nueve años después, el responsable de haber creado la imagen definitiva del conde, representado como un individuo extraño y fascinante, un caballero educado, elegante y siniestro.

La película seduce desde varios costados: un guión modesto pero acertado, locaciones góticas, elementos propios del género (niebla densa en los exteriores, un enorme castillo con telas de araña forrando las paredes, una abadía no menos inhóspita), y actuaciones medidas y más que correctas (se destaca Dwight Frye en el papel del poco afortunado Renfield). Mas esta película no sería lo que es sin la presencia de Bela Lugosi en el reparto, haciéndose cargo del rol principal. Los primeros planos a su rostro, de negro cabello engominado, ojos hipnóticos y maléfica sonrisa (filmado con la iluminación adecuada), constituyen la quintaesencia del horror en el cine. Que "Drácula" sea una película sonora no es una cuestión menor, pues el particularísimo acento de Lugosi constituye una parte vital de su personaje. "Drácula" fue, simultáneamente, una bendición y una maldición para el reconocido actor, pues impulsó su carrera y lo convirtió en un mito, pero también lo condenó a vivir de aquí en más bajo la sombra de este personaje. Ninguna de sus futuras interpretaciones alcanzó una repercusión semejante, y así, Bela Lugosi jamás logró que su nombre dejara de ser sinónimo de Drácula.

El espectador de hoy, tan habituado a películas de terror pródigas en sangrientos efectos especiales que desafían a los estómagos más fuertes, "Drácula" puede parecer un entretenimiento demasiado inocente como para resultar de interés. Pero aun cuando el terror que nos ofrece no tenga las dosis de horror y suspenso que manejan las producciones más modernas, "Drácula" fue una verdadera pionera del género. Por otra parte, el vampiro del Lugosi es insuperable: emplea la teatralidad como pocos, ejerciendo un extraño magnetismo en quien lo mira, y su rostro no necesita de colmillos ni lentes de contacto para reflejar la perversión de su alma cuasi-inmortal.

Lo mejor:
Browning prefiere insinuar antes que mostrar, y aun cuando en ocasiones se trate de un recurso destinado a solucionar lo que de otra manera sería un problema desafiante (por ejemplo, la conversión de vampiro a hombre que experimenta el conde nunca se ve), es algo que se aprecia de especial forma en los tiempos que corren, pues la enorme mayoría de los directores de películas de terror actuales olvidan el poder de la sugestión, en un terco empeño por ser cada vez más graficas y explícitas. Y por supuesto, también me gustó la actuación de Bela Lugosi.

Frases favoritas:
-"Escúchelos. Hijos de la noche. ¡Qué bella música!".

-"Nunca bebo... vino".
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Leaving Las Vegas (1995)

Leaving Las Vegas
  • Título original: Leaving Las Vegas
  • Director: Mike Figgis
  • Valoracion promedio: 8121 votos
19.03.2007Las historias de amor no tienen por qué ser cándidas, empalagosas y cursis. Bien pueden ser tormentosas y trágicas, sin dejar de ser por ello auténticas. Esto es lo que con mucha astucia advirtió el realizador Mike Figgis, quien plasmó con maestría dicho postulado en "Leaving Las Vegas".

Nicolas Cage ofrece la interpretación más celebrada de su carrera, metiéndose en la piel de Ben, un alcohólico crónico que, luego de perder a su esposa y a su empleo, decide viajar a la Meca del pecado y beber hasta morir. Allí conoce a Sera (Elisabeth Shue), una prostituta a quien su manejador maltrata. El amor nace entre ellos como una especie de fatalidad del destino: tanto uno como otro son almas solitarias, verdaderos (auto)marginados sociales. Él se autodestruye mediante la ingesta de cantidades industriales de alcohol; ella vende su cuerpo noche tras noche, soportando golpes y humillaciones.

El amor entre Ben y Sera se apoya sobre un único pilar, sin el cual toda la estructura se desmoronaría: la absoluta aceptación del otro, lo cual implica amarlo por lo que es y hace (o deja de hacer), sin intentar o pretender cambiarlo. Así las cosas, ella no lo redime, no lo desvía de la insalubre senda que ha elegido transitar, y él, por su parte, no la saca de su infierno. La relación entre ambos, entonces, no cambia las cosas, y al mismo tiempo, lo cambia todo. Porque (seamos honestos), ¿quién podría enamorarse de una mujer como Sera sin perder el juicio sabiendo en qué consiste su trabajo? Lo más lógico (o al menos lo que haría el común de los hombres) sería pedirle que abandone su oficio y se dedique a otra cosa. Por otro lado, ¿qué mujer trabaría una relación amorosa con un borracho empedernido como Ben, que ni siquiera considera la posibilidfad de rehabilitarse, y pone a la saciedad de su vicio en el primer lugar de su lista de prioridades? Ben y Sera se necesitan con desesperación. Cada uno es para el otro la medicina capaz de paliar el dolor de su alma en pena.

Cage actúa aquí con increíble carisma, luciendo como un ente en permanente estado de ebriedad. La visión de este personaje provoca sentimientos encontrados: por momentos resulta trágicamente cómico, mientras que otras veces provoca lástima, e incluso repugnancia. Ben es un adicto, ya no puede vivir sin alcohol. Mientras está despierto, permanece abrazado a una botella o a un vaso convenientemente llenado con alguna bebida rica en etanol. Es extraño que el alcohol no sea otra cosa que una droga aceptada socialmente, como el café y el tabaco. Puede conseguirse en cualquier parte y sin la menor dificultad, y eso es lo que lo hace tan peligroso (claro que toda sustancia, consumida en exceso, resulta perjudicial para la salud).

Elisabeth Shue, por su parte, compone a Sera de forma tal que su sufrimiento luce perturbadoramente real. Figgis, para permitir que el público conozca los sentimientos y emociones que asaltan a Sera luego de conocer a Ben, la presenta cada tanto hablanco a un interlocutor que la audiencia no puede ver, pues la cámara se mantiene fija en la actriz, resolviendo así de forma bastante original el problema de cómo transmitir inequívocamente estas cuestiones. También es destacable, por inusual, que Figgis en ningún momento nos diga por qué Ben se ha entregado al vicio. Resulta que conocer la causa no es importante.

Lo mejor:
Gran historia de amor no convencional, ideal para quienes buscan emociones fuertes. La jazzera banda sonora, compuesta por el propio Figgis, acompaña de forma magnífica todo lo que se muestra en la pantalla.

Frases favoritas:
-"Si quieres que te diga la verdad... no sé si mi mujer me dejó porque bebía, o si bebo porque mi mujer me dejó".
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